—Me encanta que seas tan inocente y tímida, ____.—susurro.
—Justin, creo que tendría que irme ya...—murmura mirándome fijamente a los ojos.
—¿Tienes o quieres?—arqueo mi ceja derecha.
Se queda callada, mirándome sin decir nada. Humedezco mis labios y agarro una de sus manos. Me separo unos centímetros de ellas y la giro sobre sí misma, admirando su cuerpo tan bien detallado.
—Una preciosa obra de arte.—murmuro, para luego morder mi labio inferior. La pego a mí de un movimiento, completamente pegada a mí. Sus mejillas enrojecidas me vuelven loco.—El rojo resalta tus ojos, ____.—llevo una de mis manos a una de sus mejillas, acariciándola.
Humedece sus labios, haciendo que me entre un escalofrío por la espina dorsal.
—Excitante.—la giro, y la pego a mí, dejándola despaldas a mí.
Me acerco a su oreja y empiezo a susurrarle cosas, cosas que le haré para darle placer. Gime en silencio y sonrío, sigo susurrándole cosas y con mi mano a ciegas busco el pañuelo que dejé en la mesa. Lo tacto, mojado y lo agarro.
—Nunca me imaginaría que eras hermana de Adam...—suelto de pronto.—Cierra los ojos ____.—lo hace y, éste es mi momento. Le pongo el pañuelo con cloroformo sobre la nariz y los labios y abre de pronto los ojos. Se resiste, pero acaba dormida en menos de treinta segundos.
·
Bebo del vodka de mi vaso, mientras tengo las hermosas vistas de ____ amarrada a mi cama.
Se mueve un poco, hora de empezar. Me levanto de la silla y dejo el vaso sobre la cómoda.
La veo abrir los ojos y empieza a mirarlo todo, primeramente sus manos en el cabecero de mi cama. Fija su mirada en mí, y no está nada contenta...
—¡Estás loco! ¡Suéltame Justin!—grita resistiéndose a las cuerdas.
—____ sé que parece de un psicópata, pero tranquilízate, es parte del juego preciosa. Consciente no te hubieras dejado amarrar...—me acerco a ella y me siento en la cama, justo a su lado.
—Justin no quiero tener sexo contigo, suéltame o me pongo a gritar.—me amenaza. Sonrío y niego con la cabeza.
—Grita todo lo que quieras, esta habitación está insonorizada...—me encojo de hombros.—Pero tranquila, vas a gritar como nunca.—me levanto y me dirijo al armario. Abro éste y luego abro una trampilla de abajo, saco la bolsa y vuelvo hacia ____.
—Esto es enfermizo.—dice rendida.
—Enfermizo va a ser el placer que te voy a dar, cariño.—le guiño un ojo en dirección suya. Dejo la bolsa en el suelo y abro ésta, cogiendo el dilatador transparente.
—¿Alguna vez has tenido sexo anal, ____?—la miro y veo cómo mira el tubo con horror.—Arrg, me encantan las novatas.—me acerco a ella y dejo el tubo y el lubricante en la mesita de noche.
—Ni se te ocurra hacerme algo tan.... macabro.—sonrío ante la última palabra.
—El sexo es macabro, ____.—frunzo el ceño, sentándome a su lado.
—El sexo es algo que compartir con la persona que amas, no para complacer a otras.—dice negando con la cabeza.
—El amor me lo paso yo por el forro de mis cojones.—me encojo de hombros.
—Creía que eras un hombre respetable y educado.—masculla, fulminándome con la mirada.
—Y lo soy cariño, pero en la cama, soy el hijo de puta número uno.—le guiño un ojo y hace una mueca.—Oh cielo, te prometo que si no disfrutas, te dejaré en paz.—me acerco peligrosamente a ella. Ni se inmuta.—Me gustaría ver a qué saben esos labios tan... tentadores.—muerdo mi labio inferior y suelta un suspiro, desesperada.—¿Quieres que te bese?—pregunto a centímetros de ella, entreabre un poco los labios, y pronto noto su cálido aliento chocando con mi barbilla.
Cuando no dice nada, me lo tomo como un "sí". Sonrío torcidamente y pego mis labios a los suyos en pocos segundos.
Al principio no me responde, pero cuando se acostumbra a mis labios, noto su lengua en mi boca. Explorando...
Me separo de ella con brusquedad, dejándola con ganas de más.
—¿Eres virgen?—agarro el dilatador transparente y lo manoseo despacio.
—¿Qué? Por dios, tengo 24 años Jus-
—Me refiero a la parte trasera, ____. A tu precioso y jugoso culo.—suelto el dilatador en la mesita y de un movimiento rápido la agarro y la giro. Da un grito al notar mi mano azotar su culo firme y menudo.—¿Me das permiso para levantar esta falda tan molesta?—acaricio la costura de la falda negra de tubo.
—Diga lo que diga, vas a hacer lo que quieras.—dice con resignación. Frunzo mi ceño.
—¿Crees que te estoy obligando? Yo sólo hago esto por los dos, para darte placer a ti, y para darme placer a mí.—mascullo algo molesto. Me levanto de la cama y empiezo a deshacer los nudos de la cuerda que atan a ____ al cabecero de mi cama.
Los desato del todo y me dirijo hacia la cómoda, cogiendo la botella de Jack Danield's de whisky. Muevo la rosca de ésta y le doy un gran trago.
El líquido baja rápidamente por mi garganta y pronto afecta a mi hígado.
Me giro, viendo a ____ sentada en el filo de mi cama frotando sus muñecas.
—Te puedes ir eh.—murmuro antes de darle otro sorbo a la botella. Mi garganta hierbe y adoro esa sensación.
—Qué educado.—la miro y ésta me devuelve la mirada.
—Ah, perdone. No quiero obligarla a nada. Váyase de mi casa cuando a usted le de la gana.—me burlo.
Se levanta de la cama y empieza a peinar su pelo acaramelado con sus dedos finos y largos.
—¿Y mis zapatos?—empieza a buscarlos con su mirada azul.
—Anda, pues no lo sé.—me hago el tonto y bebo de nuevo. Me mira y se apoya en su cadera derecha.
—Justin, por favor. No seas infantil.—suelta un suspiro.
—En mi despacho.—voy hacia la puerta de mi habitación y la abro. Salgo y espero a ____, que anda descalza con sus finos pies por el parqué de mi casa.
Mientras andamos hacia mi despacho, voy dando tragos a la botella de whisky. Llegamos y abro la puerta, entrando en él.
—Venga, cógelos.—entra en mi despacho a paso ligero y coge sus zapatos, los cuales estaban al lado de la gran mesa.
Se los pone, apoyándose en la mesa. Se incorpora bien, y ha crecido unos doce centímetros más. No sé cómo coño hacen para andar con esos zapatos. Coge su maletín de la silla donde hace un rato se sentó y se dirige hacia mí.
—¿Ya?—asiente.—Genial, ahora le enseñaré dónde está la salida.—rueda los ojos, y eso hace que me hierba la sangre.—No vuelvas a hacer eso.—mascullo.
Frunce su ceño ligeramente.
—¿El qué?—pregunta extrañada.
—Rodar los ojos. Nunca, repito, nunca vuelvas a hacer eso. Claro si no me quieres tocar más las pelotas.—doy un gran sorbo a la botella y salgo del despacho, seguido de la preciosa castaña.
Llegamos a la entrada y abro la puerta, apoyándome en ésta.
—Bueno...—suspiro. Ella sale y se gira hacia mí.—Nos vemos el Lunes.—asiente y se gira de nuevo, dispuesta a irse.—Espera.—se gira de nuevo, mirándome curiosa. Me acerco a ella y la agarro por la cintura, acercándola hacia mí, pegando su cuerpo con el mío. Tiene su mirada puesta en mis labios. Buena señal...—No te vayas.—susurro. Me mira a los ojos y esta vez yo miro sus labios.
—Justin...
—Por favor. No te ataré a la cama, ni te dilataré tu precioso ano. Sólo quiero saber cómo se siente un hombre al estar dentro de ese cuerpo tan precioso.—muerdo mi labio con fuerza.
Oigo un golpe seco, ha dejado el maletín en el suelo. Pone sus brazos en mis hombros, y pronto unas manos delgadas y finas están acariciando mi pelo.
—Ni siquiera me conoces...
—Tenemos mucho tiempo para hacerlo, ahora trabajas conmigo.—mis manos bajan a su trasero, lo aprieto con mi mano libre y suelta un leve gemido.
—¿Te enfadaste antes?—salta de pronto. Frunzo mi ceño.
—¿Cuándo?
—Cuando te dije que dijese lo que dijese, ibas a hacer lo que quisieras... Me soltaste y fuiste un borde conmigo.—se encoge de hombros.
—Oh, un tema personal del que no me gustaría hablar ahora.—digo quitándole importancia.—Y siento haber sido un gilipollas contigo. Lo soy con todas que pasan por mi cama, y no me refiero a que seas una más. Tú eres... diferente. Y no sabía lo que decía hasta que me di cuenta que eras diferente, ____.—tenso mi mandíbula.
Una tímida sonrisa asoma por sus labios, sonrío.
—Just- Oh, ¿interrumpo algo?—giro mi cabeza, viendo a Jazzy mirándonos pícara.
—Jazzy, ¿qué coño haces aquí? ¿No estabas con tus amigas?—me separo de ____ y me giro a mi hermana.
—Bueno, vine hace un rato.—se encoge de hombros. Se acerca a ____.—Yo soy Jazzy Bieber, hermana de este hombre tan sexy.—le da un beso en la mejilla, el cual ella acepta y se lo devuelve.
—Yo soy ____ Fischer, abogada de tu hermano.—sonríe y humedezco mis labios con deseo.
—Ya, pues la escena que acabo de ver no es para que me haga pensar que eres abogada de mi hermano.—ríe y bufo.
—Jazzy, ¿no tienes nada que hacer?—la agarro del brazo y la giro hacia mí.
—Sí, os dejo solos para "hablar".—hace comillas en el aire y niego con la cabeza.—Adiós. Que lo paséis bien, ¡uno a mi salud!—sale de mi casa y se aleja a paso ligero.
—Me tengo que ir.—coge su maletín y me mira.
Hago una mueca y me acerco a ella, sin más tiempo que perder, pego mis labios a los suyos.
Ella se queda quieta, cuando me responde al beso dejando paso a mi lengua y dejando entrar la suya en mi boca.
El contacto es justo, nuestros labios parecen hechos a medida. La sangre me hierbe del deseo, mi corazón bombea la sangre con fuerza, deseando que mi pene la folle salvajemente.
Me separo de ella, aún pegados.
—Déjame follarte, ____. No te arrepentirás.—susurro.
—Me tengo que ir.—se separa de mí.—Da gracias a que necesito el dinero, sino ya habría dimitido de sobra, Bieber.—me guiña un ojo y se gira, alejándose de mí... Y dejándome con un calentón de mil demonios.
Narras tú.
Salgo del baño, enrollando una toalla blanca alrededor de mi cuerpo. Mi pelo mojado cae sobre mis hombros, molestándome.
Mi móvil empieza a sonar, corro hacia la mesita de noche de mi cuarto y agarro mi móvil, contestando.
—¿Diga?
—Hermanita, ¿cómo te fue con Bieber?—la voz de Adam me pone nerviosa.
—Oh, pues bien.—contesto sin más.
—¿Y ya? ¿Qué habéis hecho?—insiste el cotilla de mi hermano.
—Pues, me enseñó las denuncias de otras empresas y demás, no mucho, luego me vine a casa.—no quiero darle detalles de lo ocurrido...
—Bien, pero ten cuidado con él. Ya sabes lo que te dije el otro día ____. No piques en su anzuelo.—me advierte. Mi pecho se contrae.—Te tengo que dejar. Mañana te llamo, te quiero fea.—sonrío.
—Adiós tonto.—ríe y cuelgo.
Rebecca empieza a reír sin parar, mientras que yo espero que su ataque de risa pare de una maldita vez.
—Becca no es un tema para reírse.—digo cruzada de brazos.
—¡Oh vamos! Te ató al cabecero de su cama y tú tan normal. ¡Yo me lo hubiera follado! Si es que eres tonta eh. Desde Marcos no has levantado cabeza.—su risa cesa y la miro molesta.
—No menciones a ese estúpido, por favor.—suspiro.—Y lo siento, pero no soy como tú, no puedo usar a los tíos como si fueran pañuelos...—me da un leve codazo.
—Bieber es igual, sabes. Usa a las tías para que se la meneen al tío.—se encoge de hombros.—Igual está como un quesito a sus 27 años.—muerde su labio y río leve.
—Estás muy salida.—niego con la cabeza y ella asiente.
—Ya me conoces.—se levanta del sofá.—Me voy ya buenorra, nos vemos mañana en la fiesta que dan los Bieber.—frunzo mi ceño.
—No voy a ir Becca.—me levanto y hecho mi pelo hacia un lado.
—Oh vamos, ¿por qué?—hace un puchero con su labio inferior.
Suspiro y sacudo mi cabeza.
—Ya veré, si eso te llamo, ¿sí?—asiente y nos abrazamos.—Adiós pelirroja.
—Adiós buenorra.—me da un beso sonoro en la mejilla y la acompaño hasta la puerta.
·
Me muevo una y otra vez en el sofá, sin saber cómo quedar tumbada. Hasta que oigo mi móvil sonar. Veo que está en la mesa donde está la lámpara que compré cuando me mudé a este piso.
Lo alcanzo y miro la pantalla. "Desconocido". Frunzo el ceño ligeramente y descuelgo, colocándome el móvil en la oreja.
—¿Diga?—contesto curiosa.
—____, ¿qué tal estás?—esa voz... hijo de su madre.
—¿Justin?
—El mismo.—oigo cómo ríe en susurro, poniendo mi piel de gallina.
—¿Cómo conseguiste mi número?
—Tu hermano me lo dio.—dice con naturalidad.
Bufo y empiezo a jugar con un mechón de mi pelo.
—Sí, ¿querías algo pues?
—Sí, obviamente quería comentarte una idea que se me acaba de ocurrir, cariño.—su voz atraviesa mi cuerpo como una flecha.—Es una especie de "juego".—puedo notar las comillas en la última palabra.
—¿Qué?—me tiene que estar vacilando.
—Quiero que te toques para mí, ____. Quiero oír cómo te corres usualmente, tus gemidos...—abro los ojos lo más que puedo, sin creerme lo que acabo de escuchar.
—¿Perdón?
—Oh cielo, sólo dame ese privilegio.—trago saliva y sacudo mi cabeza.
—Adiós Justin.—y cuelgo.
Y es que no sé si estoy enfadada, o cachonda perdida por el "juego" de Justin... Mierda.
_
RT AQUÍ si quieres que te avise para el próximo capítulo.
Jeje, siento el retraso joder. Soy una mala escritora, no os puedo seguir haciendo esperar... Sé que jode.
Espero que os haya gustado, como veis ya empieza la "acción".... porno.
Justin es muy atrevido y no se anda con tonterías, él va a saco y no va a parar hasta conseguir que rayita se baje las bragas ante él... Así que, eso.
Por favor, conseguirme lectoras. Por favor!!!
También podéis leer esta novela en wattpad: http://www.wattpad.com/story/10456868-the-sinner
Y con que la segunda temporada de "The Gangster".... No sé cuándo podré subir. Estoy muy liada y apenas puedo subir capítulos seguidos, puto instituto.
Espero que no dejéis de leerla por tardar en subir, entender que tengo 4 novelas a la vez en proceso.
Gracias por leer y espero vuestros comentarios y votos en las reacciones de abajo. ¡Os amo!
-Donna
Me separo de ella con brusquedad, dejándola con ganas de más.
—¿Eres virgen?—agarro el dilatador transparente y lo manoseo despacio.
—¿Qué? Por dios, tengo 24 años Jus-
—Me refiero a la parte trasera, ____. A tu precioso y jugoso culo.—suelto el dilatador en la mesita y de un movimiento rápido la agarro y la giro. Da un grito al notar mi mano azotar su culo firme y menudo.—¿Me das permiso para levantar esta falda tan molesta?—acaricio la costura de la falda negra de tubo.
—Diga lo que diga, vas a hacer lo que quieras.—dice con resignación. Frunzo mi ceño.
—¿Crees que te estoy obligando? Yo sólo hago esto por los dos, para darte placer a ti, y para darme placer a mí.—mascullo algo molesto. Me levanto de la cama y empiezo a deshacer los nudos de la cuerda que atan a ____ al cabecero de mi cama.
Los desato del todo y me dirijo hacia la cómoda, cogiendo la botella de Jack Danield's de whisky. Muevo la rosca de ésta y le doy un gran trago.
El líquido baja rápidamente por mi garganta y pronto afecta a mi hígado.
Me giro, viendo a ____ sentada en el filo de mi cama frotando sus muñecas.
—Te puedes ir eh.—murmuro antes de darle otro sorbo a la botella. Mi garganta hierbe y adoro esa sensación.
—Qué educado.—la miro y ésta me devuelve la mirada.
—Ah, perdone. No quiero obligarla a nada. Váyase de mi casa cuando a usted le de la gana.—me burlo.
Se levanta de la cama y empieza a peinar su pelo acaramelado con sus dedos finos y largos.
—¿Y mis zapatos?—empieza a buscarlos con su mirada azul.
—Anda, pues no lo sé.—me hago el tonto y bebo de nuevo. Me mira y se apoya en su cadera derecha.
—Justin, por favor. No seas infantil.—suelta un suspiro.
—En mi despacho.—voy hacia la puerta de mi habitación y la abro. Salgo y espero a ____, que anda descalza con sus finos pies por el parqué de mi casa.
Mientras andamos hacia mi despacho, voy dando tragos a la botella de whisky. Llegamos y abro la puerta, entrando en él.
—Venga, cógelos.—entra en mi despacho a paso ligero y coge sus zapatos, los cuales estaban al lado de la gran mesa.
Se los pone, apoyándose en la mesa. Se incorpora bien, y ha crecido unos doce centímetros más. No sé cómo coño hacen para andar con esos zapatos. Coge su maletín de la silla donde hace un rato se sentó y se dirige hacia mí.
—¿Ya?—asiente.—Genial, ahora le enseñaré dónde está la salida.—rueda los ojos, y eso hace que me hierba la sangre.—No vuelvas a hacer eso.—mascullo.
Frunce su ceño ligeramente.
—¿El qué?—pregunta extrañada.
—Rodar los ojos. Nunca, repito, nunca vuelvas a hacer eso. Claro si no me quieres tocar más las pelotas.—doy un gran sorbo a la botella y salgo del despacho, seguido de la preciosa castaña.
Llegamos a la entrada y abro la puerta, apoyándome en ésta.
—Bueno...—suspiro. Ella sale y se gira hacia mí.—Nos vemos el Lunes.—asiente y se gira de nuevo, dispuesta a irse.—Espera.—se gira de nuevo, mirándome curiosa. Me acerco a ella y la agarro por la cintura, acercándola hacia mí, pegando su cuerpo con el mío. Tiene su mirada puesta en mis labios. Buena señal...—No te vayas.—susurro. Me mira a los ojos y esta vez yo miro sus labios.
—Justin...
—Por favor. No te ataré a la cama, ni te dilataré tu precioso ano. Sólo quiero saber cómo se siente un hombre al estar dentro de ese cuerpo tan precioso.—muerdo mi labio con fuerza.
Oigo un golpe seco, ha dejado el maletín en el suelo. Pone sus brazos en mis hombros, y pronto unas manos delgadas y finas están acariciando mi pelo.
—Ni siquiera me conoces...
—Tenemos mucho tiempo para hacerlo, ahora trabajas conmigo.—mis manos bajan a su trasero, lo aprieto con mi mano libre y suelta un leve gemido.
—¿Te enfadaste antes?—salta de pronto. Frunzo mi ceño.
—¿Cuándo?
—Cuando te dije que dijese lo que dijese, ibas a hacer lo que quisieras... Me soltaste y fuiste un borde conmigo.—se encoge de hombros.
—Oh, un tema personal del que no me gustaría hablar ahora.—digo quitándole importancia.—Y siento haber sido un gilipollas contigo. Lo soy con todas que pasan por mi cama, y no me refiero a que seas una más. Tú eres... diferente. Y no sabía lo que decía hasta que me di cuenta que eras diferente, ____.—tenso mi mandíbula.
Una tímida sonrisa asoma por sus labios, sonrío.
—Just- Oh, ¿interrumpo algo?—giro mi cabeza, viendo a Jazzy mirándonos pícara.
—Jazzy, ¿qué coño haces aquí? ¿No estabas con tus amigas?—me separo de ____ y me giro a mi hermana.
—Bueno, vine hace un rato.—se encoge de hombros. Se acerca a ____.—Yo soy Jazzy Bieber, hermana de este hombre tan sexy.—le da un beso en la mejilla, el cual ella acepta y se lo devuelve.
—Yo soy ____ Fischer, abogada de tu hermano.—sonríe y humedezco mis labios con deseo.
—Ya, pues la escena que acabo de ver no es para que me haga pensar que eres abogada de mi hermano.—ríe y bufo.
—Jazzy, ¿no tienes nada que hacer?—la agarro del brazo y la giro hacia mí.
—Sí, os dejo solos para "hablar".—hace comillas en el aire y niego con la cabeza.—Adiós. Que lo paséis bien, ¡uno a mi salud!—sale de mi casa y se aleja a paso ligero.
—Me tengo que ir.—coge su maletín y me mira.
Hago una mueca y me acerco a ella, sin más tiempo que perder, pego mis labios a los suyos.
Ella se queda quieta, cuando me responde al beso dejando paso a mi lengua y dejando entrar la suya en mi boca.
El contacto es justo, nuestros labios parecen hechos a medida. La sangre me hierbe del deseo, mi corazón bombea la sangre con fuerza, deseando que mi pene la folle salvajemente.
Me separo de ella, aún pegados.
—Déjame follarte, ____. No te arrepentirás.—susurro.
—Me tengo que ir.—se separa de mí.—Da gracias a que necesito el dinero, sino ya habría dimitido de sobra, Bieber.—me guiña un ojo y se gira, alejándose de mí... Y dejándome con un calentón de mil demonios.
Narras tú.
Salgo del baño, enrollando una toalla blanca alrededor de mi cuerpo. Mi pelo mojado cae sobre mis hombros, molestándome.
Mi móvil empieza a sonar, corro hacia la mesita de noche de mi cuarto y agarro mi móvil, contestando.
—¿Diga?
—Hermanita, ¿cómo te fue con Bieber?—la voz de Adam me pone nerviosa.
—Oh, pues bien.—contesto sin más.
—¿Y ya? ¿Qué habéis hecho?—insiste el cotilla de mi hermano.
—Pues, me enseñó las denuncias de otras empresas y demás, no mucho, luego me vine a casa.—no quiero darle detalles de lo ocurrido...
—Bien, pero ten cuidado con él. Ya sabes lo que te dije el otro día ____. No piques en su anzuelo.—me advierte. Mi pecho se contrae.—Te tengo que dejar. Mañana te llamo, te quiero fea.—sonrío.
—Adiós tonto.—ríe y cuelgo.
Rebecca empieza a reír sin parar, mientras que yo espero que su ataque de risa pare de una maldita vez.
—Becca no es un tema para reírse.—digo cruzada de brazos.
—¡Oh vamos! Te ató al cabecero de su cama y tú tan normal. ¡Yo me lo hubiera follado! Si es que eres tonta eh. Desde Marcos no has levantado cabeza.—su risa cesa y la miro molesta.
—No menciones a ese estúpido, por favor.—suspiro.—Y lo siento, pero no soy como tú, no puedo usar a los tíos como si fueran pañuelos...—me da un leve codazo.
—Bieber es igual, sabes. Usa a las tías para que se la meneen al tío.—se encoge de hombros.—Igual está como un quesito a sus 27 años.—muerde su labio y río leve.
—Estás muy salida.—niego con la cabeza y ella asiente.
—Ya me conoces.—se levanta del sofá.—Me voy ya buenorra, nos vemos mañana en la fiesta que dan los Bieber.—frunzo mi ceño.
—No voy a ir Becca.—me levanto y hecho mi pelo hacia un lado.
—Oh vamos, ¿por qué?—hace un puchero con su labio inferior.
Suspiro y sacudo mi cabeza.
—Ya veré, si eso te llamo, ¿sí?—asiente y nos abrazamos.—Adiós pelirroja.
—Adiós buenorra.—me da un beso sonoro en la mejilla y la acompaño hasta la puerta.
·
Me muevo una y otra vez en el sofá, sin saber cómo quedar tumbada. Hasta que oigo mi móvil sonar. Veo que está en la mesa donde está la lámpara que compré cuando me mudé a este piso.
Lo alcanzo y miro la pantalla. "Desconocido". Frunzo el ceño ligeramente y descuelgo, colocándome el móvil en la oreja.
—¿Diga?—contesto curiosa.
—____, ¿qué tal estás?—esa voz... hijo de su madre.
—¿Justin?
—El mismo.—oigo cómo ríe en susurro, poniendo mi piel de gallina.
—¿Cómo conseguiste mi número?
—Tu hermano me lo dio.—dice con naturalidad.
Bufo y empiezo a jugar con un mechón de mi pelo.
—Sí, ¿querías algo pues?
—Sí, obviamente quería comentarte una idea que se me acaba de ocurrir, cariño.—su voz atraviesa mi cuerpo como una flecha.—Es una especie de "juego".—puedo notar las comillas en la última palabra.
—¿Qué?—me tiene que estar vacilando.
—Quiero que te toques para mí, ____. Quiero oír cómo te corres usualmente, tus gemidos...—abro los ojos lo más que puedo, sin creerme lo que acabo de escuchar.
—¿Perdón?
—Oh cielo, sólo dame ese privilegio.—trago saliva y sacudo mi cabeza.
—Adiós Justin.—y cuelgo.
Y es que no sé si estoy enfadada, o cachonda perdida por el "juego" de Justin... Mierda.
_
RT AQUÍ si quieres que te avise para el próximo capítulo.
Jeje, siento el retraso joder. Soy una mala escritora, no os puedo seguir haciendo esperar... Sé que jode.
Espero que os haya gustado, como veis ya empieza la "acción".... porno.
Justin es muy atrevido y no se anda con tonterías, él va a saco y no va a parar hasta conseguir que rayita se baje las bragas ante él... Así que, eso.
Por favor, conseguirme lectoras. Por favor!!!
También podéis leer esta novela en wattpad: http://www.wattpad.com/story/10456868-the-sinner
Y con que la segunda temporada de "The Gangster".... No sé cuándo podré subir. Estoy muy liada y apenas puedo subir capítulos seguidos, puto instituto.
Espero que no dejéis de leerla por tardar en subir, entender que tengo 4 novelas a la vez en proceso.
Gracias por leer y espero vuestros comentarios y votos en las reacciones de abajo. ¡Os amo!
-Donna