¡Hola!
Las pocas que estén leyendo esto, por favor, si aún queréis seguir leyendo "The Sinner" os aviso que sólo será publicada en wattpad.
Motivo:
He recibido 16 RT's al capítulo 7: https://twitter.com/demitefollo_/status/447350644907986944
Yo no sé si es flojera o simplemente la han dejado de leer tantas... Pero paso de seguir subiéndola aquí, en serio. Si no recibo apenas RT's y me voy a matar avisándoos, para luego no recibir nada... lo siento.
Me mosquea saber que encima tengáis la cara de no dar siquiera RT, cuando ni comentáis. No seáis perras joder, putea mucho saber que aviso para mierda.
Bueno, pues eso. Si la queréis seguir leyendo, AQUÍ la podéis encontrar. Eso sí, votar que no cuesta nada joder, y comentar por favor.
El octavo capítulo lo subiré hoy. Atentas a mi twitter y a mi wattpad.
Donna Scars ♡♡♡
sábado, 29 de marzo de 2014
sábado, 22 de marzo de 2014
Capítulo 7
Narras tú.
Suspiro y doy tres golpes en la puerta del despacho de Justin. No escucho nada, pero sé que está ahí. Llamo de nuevo y esta vez se escucha un "pasa" murmurado.
Abro la puerta y entro, cierro la puerta tras mí y me giro. Me está mirando con su ceño fruncido y es como si su mirada me traspasase al completo.
Trago saliva y coloco un mechón suelto de mi pelo tras mi oreja izquierda.
—Hola señor Bieber.—decido romper el silencio.
—Siento de verdad haberte tratado mal ayer. ____ te juro que no quería...—se levanta de su cómoda silla y se acerca a mí apresurado.
—No, estoy genial. De verdad. Así que me gustaría centrarme en su caso y-
—¿Por qué me tratas como si fuera un completo descon-
—¿Podría darme los documentos y demandas? De verdad quiero ponerme al día y cumplir con mi deber.—"Oh, la perra de ____ volvió. Como en los viejos tiempos. La echaba de menos..."—mi subconsciente se burla de mí.
Me mira atónito, probablemente porque nunca me había visto así... Pero este es mi verdadero yo...
—Ehm, claro. Por supuesto, sí.—se atranca con las palabras y se gira. Anda hacia su mesa y abre los cajones de ésta, cogiendo una carpeta y posándola en la mesa. Los cojo sin esperar más y me giro, dispuesta a irme.—____...—me giro nuevamente, mirándolo.
—¿Necesita algo señor Bieber?—arqueo mi ceja derecha, mordiendo el interior de mi mejilla.
—No, déjelo señorita Fischer.—dice con tono frío. Asiento y salgo lo más rápido de su despacho. Suelto todo el aire que contuve casi todo el tiempo dentro y ando hacia mi despacho....
Narra Justin.
Llaman a la puerta por quinta vez en este puto día.
—Pasa, quién sea.—digo cansado. La puerta se abre, dejándome ver a la preciosa pelirroja, Rebecca.—Oh, qué alegría me das. Vámonos. Ahora.—remarco "ahora". Me levanto de la silla y cojo mi maletín.
—Estás desesperado Bieber...—dice riendo.
—No tengo tiempo ni para hechar un polvo. Eres mi salvación rojiza.—la agarro de la mano y salgo con ella de mi despacho arrastrándola, mientras ella se burla de mi desesperación.
·
Vierto vodka en su feminidad y grita por el escozor del alcohol. Muerdo mi labio y empiezo a comerla por por dentro. Sus gemidos hacen que me sienta un jodido rey. Todo lo provoco yo, y ella me provoca a mí...
Entierra sus manos en mi pelo, tirando leve de éste, poniéndome más duro aún.
Mi lengua recorre el interior de su delicioso coño. Las paredes de éste están abiertas a más no poder, facilitándome las cosas.
Trago la mezcla pegajosa que se me quedó en la boca de vodka con flujo. Delicioso y salado.
Escupo en mi mano y me incorporo, poniéndome entre las piernas de Becca. Masajeo mi pene, mojándolo con mi saliva. Me coloco el condón, entrando mucho más fácil al escupitajo.
Y sin más, la penetro hasta el fondo. Suelta un gemido/grito que me deja anonadado. "Ella no es como ____. Ella es una guarra, es la amiga de la tía a la que deseas y por gilipollas no mojas con la preciosa ____. Tu ____."—sacudo mi cabeza y la follo.
Sus gemidos y los míos se oyen por toda la puta casa. Gracias a dios dejé a la enana con mi hermana... necesitaba esto.
—¡Oh dios!—grita y me araña la espalda, haciéndome gruñir. Devoro su cuello mientras embisto sobre ella varias veces seguidas.—¡Más rápido!—empuja su pelvis contra la mía. Succiono su cuello y lo muerdo, gime.
·
Me coloco los bóxer y me giro, viendo cómo Rebecca se viste satisfecha, parece ser.
Y no sé cómo coño se viste tan rápido. Ajusta sus deliciosas tetas a su sujetador y coloca su blusa. Se acerca a mí y me agarra de la nuca.
—Buen polvo. Eres un puto dios.—pega sus labios a los míos, pero de inmediato me separo de ella.—Humm.... Eres muy frío Justin. Relájate.—me guiña un ojo, burlándose de mí.
—Rebecca...
—¿Así es cómo tratas a las chicas al acabar de follar?—asiento y ríe fuerte.—Cielo, no necesitas hecharme. Sé dónde está la puerta, y sé que sólo vine a follar. Así que... Hasta que nos volvamos a ver.—acaricia mi torso y sale de mi habitación.
Frunzo mi ceño y sigo visitiéndome.
Narras tú.
Remuevo la comida en mi plato, espaguetis a la boloñesa. No tengo hambre, sólo estoy aquí para no hacerles el feo a mis padres.
—Cuéntanos hija, ¿cómo vas con tu nuevo caso?—interviene mi madre en el corto silencio que había en su casa.
—Bien, supongo. Aunque es difícil de coger...—me encojo de hombros y enrollo lo espaguetis en el tenedor, metiéndomelo en la boca y masticándolos. Sin saborearlos los trago...
No puedo saborear nada, no desde que me volví una hija de puta con Justin. Por haberme alejado tanto de él, cuando deseo estar todo el día junto a él. Quiero que me haga suya, quiero que sea él quién me agarre del pelo, sensualmente. Él era tan delicado y tan salvaje conmido a la vez en la cama... Y dejarme a medias hizo que quisiera más.
Una droga que me cuesta conseguir, una droga de la que me dejo alejar. Maldito Justin Bieber, desaparece de mi cabeza de una vez. Lo odio, pero... lo necesito.
—Justin es un buen negociador, con lo cual tiene empresas por todo el mundo.—pongo atención cuando mi hermano dice "Justin".—Siempre está ocupado, y cuando no lo está... raro es. Está todo el día currando, apenas puede ver a su hija.—mis padres lo escuchan con atención.
—Por lo que veo es un padre de familia.—mi padre tiene en sus ojos cierto brillo al ver qué tan honrado es Bieber.
—Sí, está con su hija lo poco que puede, ya que su ex mujer no quiere que su hija esté con él. Es una perra que sólo quería el dinero y algo por donde sacarle pasta.—sacude mi hermano su cabeza, molesto. Frunzo mi ceño y miro a mi hermano.
—¿Le sigue sacando dinero?—pregunto extrañada. Éste asiente con su cabeza, mientras se come los espaguetis.
—Marie no tiene corazón, no quiere ni a su propia hija. Justin se cabrea nada más hablar con ella por teléfono, siempre intenta hundirlo con mierda. El novio de Marie a veces se pasa con la enana, le pega a veces y a Justin lo han denunciado más de una vez por pegarle una paliza a Lombardo.—mis ojos se abren más, sorprendidos al igual que yo.
—¿Justin se mete en problemas por-
—Sí, por su hija. ____, Charlotte es la niña de sus ojos, y cuando él la ve aparecer con algún rasguño o magulladura... deberías ver la cara de asesino en serie que se le queda.—sacude su cabeza.
Mi corazón se para por unos segundos.
·
—Adiós hijos.—se despide a lo lejos nuestra madre.
Nos montamos en su coche y lo miro.
—Adam, cuéntame todo lo que sepas sobre el matrimonio de Justin, sobre las agresiones a su hija por parte de Lombardo y sobre lo que Justin hace cuando tiene tiempo libre.—digo fríamente y directa.
Me mira sorprendido, y frunce su ceño ligeramente.
—¿Qué coño ___-
—Te he dicho que largues por esa boca. Sé que sabes todo lo que necesito.—me abrocho el cinturón y me cruzo de brazos, mirando al frente.
—Qué quieres saber.—dice después de un largo silencio, dándole vida al coche.
—Todo, con peros y señales.—sonrío aún mirando al frente, orgullosa de mí misma.
—Genial. Pero mejor que te lo cuente una persona que lo conoce mejor.—nos adentramos en la carretera. Frunzo mi ceño y lo miro.—Y antes de preguntar, espera. Ahora mismo vamos a que nos explique.—aún con mi entrecejo fruncido, miro el suelo del coche, completamente confundida.
·
—Adam, ¿cuánto queda?—digo, bostezando.
—Poco, y deja de hablar en balleno, coño.—río leve y sacudo mi cabeza. Miro por la ventanilla y el sueño es lo que menos me preocupa ahora mismo.—¿Qué hacemos en casa de Just-
Miro a mi hermano, quién sonríe de lado. Mi boca se abre y le meto un guantazo en el brazo, haciéndolo reír.
—Eras tú quién quería saber de él. ¿Quién mejor que contarte todo que tu cliente nena?—aparca y mi rubor se hace de notar, noto mis mejillas arder.
—Gilipollas.—mascullo, haciéndolo reír.—Adam eres lo puto peor, en serio.—me cruzo de brazos.
—Venga, ya me lo perdonarás luego. Ahora baja.—me desabrocha el cinturón y abro la puerta, saliendo y cerrando de un portazo.—¡Eh! ¡Que este Bugatti Veyron es más caro que tu bonito culo!—lo ignoro y ando hacia la gran mansión con lentitud.
No voy a mentir, tengo un miedo que me voy a hacer pis encima. "Joder ____, hasta en esta ocasión eres cursi de cojones."—suspiro e ignoro a mi subconsciente.
Me acerco a la puerta y llamo con cierto "vacilo". Se oyen unos pasos ligeros y la puerta se abre, dejándome ver a Angeline, creo que se llamaba.
—Hola, buenas. ¿Está el señor Bieber?—la mujer latina me sonríe.
—Sí señorita. Pase.—me hace un lado y asiento.
Entro en la mansión y me quedo quieta en la entrada.
—¿Quiere tomar algo?
—No, sólo quiero hablar con él. Si puede, claro.—asiente y anda apresurada por el pasillo.
Me dijo en las paredes, no hay ni un sólo marco de fotos. La curiosidad me carcome lentamente, soy una chica curiosa y necesito saber qué es lo que tiene Justin entre manos... Ese documento implicaba a mi hermano también... Pero no sé qué es lo que hacen estos dos a espaldas de la sociedad.
—¿____?—me giro rápidamente al oír su voz grotesca. Me ruborizo al verlo con una toalla alrededor de su cintura, la parte que no está cubierta está llena de pequeñas gotitas de agua. Su pelo rubio cobrizo chorrea y está despeinado.—¿Qué es eso que tenemos que hablar?—apoya sus manos en sus caderas, haciendo que sus abdominales tomen su forma y se contraigan.
—Ehm, verá.... estuve leyendo los documentos que me dio para su caso y, no entiendo una parte de las que dice que mi hermano y usted se involucran en el tema de traficar con drogas. Y no sé por qué el nombre de mi hermano está en esos papeles, cuando se supone que es su problema.—digo todo sin mirarlo, ya que si lo miro no podré hablar.
—Vamos a dejar de mentirnos el uno al otro ____. Acompáñame.—levanto la mirada y veo como anda por el pasillo. Lo sigo.
Llegamos a su habitación y cierra la puerta una vez que estamos los dos dentro. Lo miro con atención, y es que es malditamente guapo.
—Ven.—me cede su mano y la cojo. Tira de mí hasta llegar a la cama, se sienta y yo hago lo mismo. Pero no suelta mi mano, y eso me pone más nerviosa.—Otra empresa nos demandó porque sólo querían hundirnos. No sabían qué otra cosa hacer, entonces tu hermano y yo quedamos "involucrados" en tema de drogas por un largo tiempo. ¿Sabes qué? Tu hermano no tiene nada que ver aquí. El que tiene problemas con el tráfico soy yo, y quiero que encuentres una buena forma de que no me caigan muchos años de cárcel cariño.—acaricia mi mano. Trago saliva.
—Me mintió.—murmuro.
—Te mentí porque era una necesidad ____. No podía decirte todo esto al principio, porque la cagaría hasta el fondo. No te conocía como para darte toda esa información, no podía fiarme si eras una espía o cualquier otra cosa para cogerme por los huevos y mandarme a la mierda del tirón.—sacude su cabeza y suelta mi mano.
Me levanto de la cama y empiezo a dar vueltas. ¿Qué se supone que tengo que hacer ahora?
¿Cómo hago para que no le caigan 20 años de cárcel por tráfico de drogas y encubrimiento? Suspiro pesadamente. Ahora, esto sería un gran caso si ganase algo así. Sería como que puedo demostrar todo mi talento y mi esfuerzo...
Miro a Justin, el cual tiene la cabeza entra sus manos.
—Está bien. Voy a ayudarte.—me mira rápidamente, sorprendido.—Pero necesito cada puto detalle de tu vida.—me cruzo de brazos. Se levanta de la cama y camina hacia mí.
—Tiempo al tiempo, ya te irás enterando de cada punto.—murmura y sigue acercándose a mí. Me agarra por la cintura y me apega a su cuerpo al completo. Trago saliva y miro hacia un lado.—Mírame cariño.—trago saliva y lo hago, lo miro. Y me arrepiento.
John Legend - All Of Me (Escucharla mientras leéis).
—Tengo que irme..
—No te vayas, por favor.—con una mano empieza a acariciar mi cintura de arriba abajo, poniéndome realmente nerviosa.—Juro no irme esta vez, pero tú tienes que jurarme que no te irás tampoco.—me da un casto beso en la comisura de mis labios.—Por favor ____.—noto que su mano que me acaricia la cintura, se para en mi pecho izquierdo. Con su pulgar empieza a hacer círculos en éste.
—Justin...
—Disfruta cielo. Vamos, no te hagas más de rogar, te necesito.—y sin más atrapa mis labios. Me dejo llevar, por sus labios tan tentadores que una no puede separarse siquiera.
Mi vagina palpita por más, quiere más y yo necesito más. Nos separamos y me carga en brazos, a horcajadas. Me agarro a su nuca, mirándolo fijamente a los ojos. Aún está mojado y lo hace más caliente. Empieza a andar conmigo en brazos y me deja en la cama tumbada. Me apoyo en mis codos y se quita la toalla, haciendo que mi rubor suba de nuevo a mis mejillas.
Me quita los tacones y luego sube, desabrochando mi pantalón pitillo. Lo saca del todo y lo deja en el suelo junto a los tacones. Lleva sus manos a mi blusa, sacándola con mi ayuda.
Muerdo mi labio inferior con fuerza y me levanto de la cama. Señalo la cama, y Justin frunce su ceño.
—Túmbate.—murmuro y lo hace, apoyándose en sus codos.
Bajo los bragas de encaje, y me deshago de mi sujetador a juego. Me mira de arriba abajo con descaro y suelta un suspiro fuerte. Se levanta de la cama y tira de mi brazo hacia él. Me coge a horcajadas y pega sus labios a los míos.
Me tumba en la cama, mis piernas siguen enredadas en su cintura. Deja mis labios y empieza a besar mi cuello, mis clavículas y por último mis pechos. Gimo sin poderlo evitar y veo cómo se lleva uno de mis pechos a la boca, chupándolo y mordiéndolo.
—Justin.—gruño, agarro su pelo y tiro de éste, haciendo que Justin gima mientras sigue besándome el cuerpo.
Empieza a dar besos mojados en mi torso, chupándolo y luego dejando un beso en cada parte mojada por su saliva. Muerdo mi labio, casi haciéndome sangre.
Deja de besarme el cuerpo y veo cómo coge un preservativo, estirando el brazo hasta llegar a la cómoda. Rasga el paquete llamativo y tirando de la punta de preservativo, se coloca éste en su pene erecto.
Se pone bien entre mis piernas y apoya sus antebrazos en el colchón, a cada lado mío. Ahora sólo apoyado en uno, noto cómo entra en mí sin dificultad. Se vuelve a apoyar en los dos antebrazos y empieza a mover su pelvis, entrando y saliendo de mí. Yo gimo y él gruñe, como si quisiera marcar su territorio...
—Oh joder, ____.—cierra sus ojos con fuerza y muerde su labio.—Te siento tan bien preciosa.—trago saliva y apoyo mis manos en su sudada nuca.—No tienes idea de lo que te he necesitado.—acerca su cara a mí, besando mi mejilla con cierta dulzura no esperada de mi parte.
Miles de orgasmos luchan por salir de mí en segundos. Cuando su pene vuelve a entrar en mi vagina, roza mi clítoris, llevándome al séptimo cielo.
Dispuesta a gritar, Justin se traga mi orgasmo, pegando sus labios a los míos. Él se estremece, por lo que acaba de llegar al orgasmo. Su lengua y la mía se encuentran, para empezar a bailar entre ellas. Mi cuerpo arde, mi clítoris no deja de palpitar por el orgasmo reciente.
Se separa de mí y me mira fijamente a los ojos, suspiro y saca su pene de mi vagina, haciéndome temblar.
Narra Justin.
Abro los ojos, sin ver mucho. Parpadeo varias veces y lo primero que veo es a ____ dormida a mi lado, una sábana blanca tapa su cuerpo, a excepción de sus pechos. Suspiro y me levanto de la cama, poniéndome los bóxer que estaban en el suelo.
Vuelvo a la cama y me tumbo al lado de la preciosa hermana de mi amigo. Sus labios entreabiertos hacen que los míos se sequen al momento. Me acerco más a ella, tiene una respiración profunda y severa. Acaricio su rostro digno de un ángel, aparto mechones de su pelo castaño y me quedo embobado.
—____.—la llamo, meciéndola un poco. Su ceño se frunce, y al momento sus ojos se abren. Qué fácil es despertarla.—Ya es de día, ¿quieres algo de desayunar?—me mira y sonríe, su ceño suaviza.
—Sólo si lo preparas tú.—se tapa sus pechos con la fina sábana y se incorpora, quedando cara a cara conmigo.
—¿Quiero que queme la casa o algo?—suela una sonora carcajada.—Bueno, al menos ayúdame.
—Vale.—se deshace de la sábana y se pone de pie. Trago saliva y me intento controlar.
Coge sus bragas y se las pone. Va hacia mi camisa de ayer, que está donde la dejé antes de ducharme y la coge, poniéndosela y abotonando algunos botones.
—Oh dios, no me hagas esto ____.—me levanto de la cama con pereza y río nuevamente.
—Vamos, mueve ese culo, si te ayudé a hacer una tarta de frutas sin azúcar... unas tortitas será mucho más fácil.—sale de la habitación alegre y río.
"Pareces gilipollas riéndote sólo"—asiento con mi cabeza, dándole la razón a mi subconsciente.
Ella me hace ser gilipollas... qué ñoñada acabo de soltar. Madre mía.
__
RT AQUÍ si quieres que te avise para el próximo capítulo.
¡Hola! Siento no haber podido subir ayer, pero tenía que editarlo y demás. Además de que sólo tuvo el otro capítulo 20 RT's :'(
Me dolió saber que a muchas no os gustó el anterior capítulo, que contenía bastante información.... pero bueno, para gustos los colores.
Espero que os haya gustado este capítulo, ya han follado, ea. Lo que queráis, marranas mías ♥
De verdad que siempre intento hacer lo mejor posible, por vosotras. Y bueno, a ver si consigo más lectoras y más comentarios. Me encanta leer, y si queréis criticar algo, criticar. No me enfado, es más, me ayudáis a cambiar cualquier fallo :)
Gracias por todo y espero seguir mucho tiempo aquí con vosotras, escribiendo y entreteniéndoos un poquillo ♥♥
También quiero anunciar que en verano (o antes) seguiré todas las novelas más una nueva "Weirdo". Gracias.
Donna.
Abro la puerta y entro, cierro la puerta tras mí y me giro. Me está mirando con su ceño fruncido y es como si su mirada me traspasase al completo.
Trago saliva y coloco un mechón suelto de mi pelo tras mi oreja izquierda.
—Hola señor Bieber.—decido romper el silencio.
—Siento de verdad haberte tratado mal ayer. ____ te juro que no quería...—se levanta de su cómoda silla y se acerca a mí apresurado.
—No, estoy genial. De verdad. Así que me gustaría centrarme en su caso y-
—¿Por qué me tratas como si fuera un completo descon-
—¿Podría darme los documentos y demandas? De verdad quiero ponerme al día y cumplir con mi deber.—"Oh, la perra de ____ volvió. Como en los viejos tiempos. La echaba de menos..."—mi subconsciente se burla de mí.
Me mira atónito, probablemente porque nunca me había visto así... Pero este es mi verdadero yo...
—Ehm, claro. Por supuesto, sí.—se atranca con las palabras y se gira. Anda hacia su mesa y abre los cajones de ésta, cogiendo una carpeta y posándola en la mesa. Los cojo sin esperar más y me giro, dispuesta a irme.—____...—me giro nuevamente, mirándolo.
—¿Necesita algo señor Bieber?—arqueo mi ceja derecha, mordiendo el interior de mi mejilla.
—No, déjelo señorita Fischer.—dice con tono frío. Asiento y salgo lo más rápido de su despacho. Suelto todo el aire que contuve casi todo el tiempo dentro y ando hacia mi despacho....
Narra Justin.
Llaman a la puerta por quinta vez en este puto día.
—Pasa, quién sea.—digo cansado. La puerta se abre, dejándome ver a la preciosa pelirroja, Rebecca.—Oh, qué alegría me das. Vámonos. Ahora.—remarco "ahora". Me levanto de la silla y cojo mi maletín.
—Estás desesperado Bieber...—dice riendo.
—No tengo tiempo ni para hechar un polvo. Eres mi salvación rojiza.—la agarro de la mano y salgo con ella de mi despacho arrastrándola, mientras ella se burla de mi desesperación.
·
Vierto vodka en su feminidad y grita por el escozor del alcohol. Muerdo mi labio y empiezo a comerla por por dentro. Sus gemidos hacen que me sienta un jodido rey. Todo lo provoco yo, y ella me provoca a mí...
Entierra sus manos en mi pelo, tirando leve de éste, poniéndome más duro aún.
Mi lengua recorre el interior de su delicioso coño. Las paredes de éste están abiertas a más no poder, facilitándome las cosas.
Trago la mezcla pegajosa que se me quedó en la boca de vodka con flujo. Delicioso y salado.
Escupo en mi mano y me incorporo, poniéndome entre las piernas de Becca. Masajeo mi pene, mojándolo con mi saliva. Me coloco el condón, entrando mucho más fácil al escupitajo.
Y sin más, la penetro hasta el fondo. Suelta un gemido/grito que me deja anonadado. "Ella no es como ____. Ella es una guarra, es la amiga de la tía a la que deseas y por gilipollas no mojas con la preciosa ____. Tu ____."—sacudo mi cabeza y la follo.
Sus gemidos y los míos se oyen por toda la puta casa. Gracias a dios dejé a la enana con mi hermana... necesitaba esto.
—¡Oh dios!—grita y me araña la espalda, haciéndome gruñir. Devoro su cuello mientras embisto sobre ella varias veces seguidas.—¡Más rápido!—empuja su pelvis contra la mía. Succiono su cuello y lo muerdo, gime.
·
Me coloco los bóxer y me giro, viendo cómo Rebecca se viste satisfecha, parece ser.
Y no sé cómo coño se viste tan rápido. Ajusta sus deliciosas tetas a su sujetador y coloca su blusa. Se acerca a mí y me agarra de la nuca.
—Buen polvo. Eres un puto dios.—pega sus labios a los míos, pero de inmediato me separo de ella.—Humm.... Eres muy frío Justin. Relájate.—me guiña un ojo, burlándose de mí.
—Rebecca...
—¿Así es cómo tratas a las chicas al acabar de follar?—asiento y ríe fuerte.—Cielo, no necesitas hecharme. Sé dónde está la puerta, y sé que sólo vine a follar. Así que... Hasta que nos volvamos a ver.—acaricia mi torso y sale de mi habitación.
Frunzo mi ceño y sigo visitiéndome.
Narras tú.
Remuevo la comida en mi plato, espaguetis a la boloñesa. No tengo hambre, sólo estoy aquí para no hacerles el feo a mis padres.
—Cuéntanos hija, ¿cómo vas con tu nuevo caso?—interviene mi madre en el corto silencio que había en su casa.
—Bien, supongo. Aunque es difícil de coger...—me encojo de hombros y enrollo lo espaguetis en el tenedor, metiéndomelo en la boca y masticándolos. Sin saborearlos los trago...
No puedo saborear nada, no desde que me volví una hija de puta con Justin. Por haberme alejado tanto de él, cuando deseo estar todo el día junto a él. Quiero que me haga suya, quiero que sea él quién me agarre del pelo, sensualmente. Él era tan delicado y tan salvaje conmido a la vez en la cama... Y dejarme a medias hizo que quisiera más.
Una droga que me cuesta conseguir, una droga de la que me dejo alejar. Maldito Justin Bieber, desaparece de mi cabeza de una vez. Lo odio, pero... lo necesito.
—Justin es un buen negociador, con lo cual tiene empresas por todo el mundo.—pongo atención cuando mi hermano dice "Justin".—Siempre está ocupado, y cuando no lo está... raro es. Está todo el día currando, apenas puede ver a su hija.—mis padres lo escuchan con atención.
—Por lo que veo es un padre de familia.—mi padre tiene en sus ojos cierto brillo al ver qué tan honrado es Bieber.
—Sí, está con su hija lo poco que puede, ya que su ex mujer no quiere que su hija esté con él. Es una perra que sólo quería el dinero y algo por donde sacarle pasta.—sacude mi hermano su cabeza, molesto. Frunzo mi ceño y miro a mi hermano.
—¿Le sigue sacando dinero?—pregunto extrañada. Éste asiente con su cabeza, mientras se come los espaguetis.
—Marie no tiene corazón, no quiere ni a su propia hija. Justin se cabrea nada más hablar con ella por teléfono, siempre intenta hundirlo con mierda. El novio de Marie a veces se pasa con la enana, le pega a veces y a Justin lo han denunciado más de una vez por pegarle una paliza a Lombardo.—mis ojos se abren más, sorprendidos al igual que yo.
—¿Justin se mete en problemas por-
—Sí, por su hija. ____, Charlotte es la niña de sus ojos, y cuando él la ve aparecer con algún rasguño o magulladura... deberías ver la cara de asesino en serie que se le queda.—sacude su cabeza.
Mi corazón se para por unos segundos.
·
—Adiós hijos.—se despide a lo lejos nuestra madre.
Nos montamos en su coche y lo miro.
—Adam, cuéntame todo lo que sepas sobre el matrimonio de Justin, sobre las agresiones a su hija por parte de Lombardo y sobre lo que Justin hace cuando tiene tiempo libre.—digo fríamente y directa.
Me mira sorprendido, y frunce su ceño ligeramente.
—¿Qué coño ___-
—Te he dicho que largues por esa boca. Sé que sabes todo lo que necesito.—me abrocho el cinturón y me cruzo de brazos, mirando al frente.
—Qué quieres saber.—dice después de un largo silencio, dándole vida al coche.
—Todo, con peros y señales.—sonrío aún mirando al frente, orgullosa de mí misma.
—Genial. Pero mejor que te lo cuente una persona que lo conoce mejor.—nos adentramos en la carretera. Frunzo mi ceño y lo miro.—Y antes de preguntar, espera. Ahora mismo vamos a que nos explique.—aún con mi entrecejo fruncido, miro el suelo del coche, completamente confundida.
·
—Adam, ¿cuánto queda?—digo, bostezando.
—Poco, y deja de hablar en balleno, coño.—río leve y sacudo mi cabeza. Miro por la ventanilla y el sueño es lo que menos me preocupa ahora mismo.—¿Qué hacemos en casa de Just-
Miro a mi hermano, quién sonríe de lado. Mi boca se abre y le meto un guantazo en el brazo, haciéndolo reír.
—Eras tú quién quería saber de él. ¿Quién mejor que contarte todo que tu cliente nena?—aparca y mi rubor se hace de notar, noto mis mejillas arder.
—Gilipollas.—mascullo, haciéndolo reír.—Adam eres lo puto peor, en serio.—me cruzo de brazos.
—Venga, ya me lo perdonarás luego. Ahora baja.—me desabrocha el cinturón y abro la puerta, saliendo y cerrando de un portazo.—¡Eh! ¡Que este Bugatti Veyron es más caro que tu bonito culo!—lo ignoro y ando hacia la gran mansión con lentitud.
No voy a mentir, tengo un miedo que me voy a hacer pis encima. "Joder ____, hasta en esta ocasión eres cursi de cojones."—suspiro e ignoro a mi subconsciente.
Me acerco a la puerta y llamo con cierto "vacilo". Se oyen unos pasos ligeros y la puerta se abre, dejándome ver a Angeline, creo que se llamaba.
—Hola, buenas. ¿Está el señor Bieber?—la mujer latina me sonríe.
—Sí señorita. Pase.—me hace un lado y asiento.
Entro en la mansión y me quedo quieta en la entrada.
—¿Quiere tomar algo?
—No, sólo quiero hablar con él. Si puede, claro.—asiente y anda apresurada por el pasillo.
Me dijo en las paredes, no hay ni un sólo marco de fotos. La curiosidad me carcome lentamente, soy una chica curiosa y necesito saber qué es lo que tiene Justin entre manos... Ese documento implicaba a mi hermano también... Pero no sé qué es lo que hacen estos dos a espaldas de la sociedad.
—¿____?—me giro rápidamente al oír su voz grotesca. Me ruborizo al verlo con una toalla alrededor de su cintura, la parte que no está cubierta está llena de pequeñas gotitas de agua. Su pelo rubio cobrizo chorrea y está despeinado.—¿Qué es eso que tenemos que hablar?—apoya sus manos en sus caderas, haciendo que sus abdominales tomen su forma y se contraigan.
—Ehm, verá.... estuve leyendo los documentos que me dio para su caso y, no entiendo una parte de las que dice que mi hermano y usted se involucran en el tema de traficar con drogas. Y no sé por qué el nombre de mi hermano está en esos papeles, cuando se supone que es su problema.—digo todo sin mirarlo, ya que si lo miro no podré hablar.
—Vamos a dejar de mentirnos el uno al otro ____. Acompáñame.—levanto la mirada y veo como anda por el pasillo. Lo sigo.
Llegamos a su habitación y cierra la puerta una vez que estamos los dos dentro. Lo miro con atención, y es que es malditamente guapo.
—Ven.—me cede su mano y la cojo. Tira de mí hasta llegar a la cama, se sienta y yo hago lo mismo. Pero no suelta mi mano, y eso me pone más nerviosa.—Otra empresa nos demandó porque sólo querían hundirnos. No sabían qué otra cosa hacer, entonces tu hermano y yo quedamos "involucrados" en tema de drogas por un largo tiempo. ¿Sabes qué? Tu hermano no tiene nada que ver aquí. El que tiene problemas con el tráfico soy yo, y quiero que encuentres una buena forma de que no me caigan muchos años de cárcel cariño.—acaricia mi mano. Trago saliva.
—Me mintió.—murmuro.
—Te mentí porque era una necesidad ____. No podía decirte todo esto al principio, porque la cagaría hasta el fondo. No te conocía como para darte toda esa información, no podía fiarme si eras una espía o cualquier otra cosa para cogerme por los huevos y mandarme a la mierda del tirón.—sacude su cabeza y suelta mi mano.
Me levanto de la cama y empiezo a dar vueltas. ¿Qué se supone que tengo que hacer ahora?
¿Cómo hago para que no le caigan 20 años de cárcel por tráfico de drogas y encubrimiento? Suspiro pesadamente. Ahora, esto sería un gran caso si ganase algo así. Sería como que puedo demostrar todo mi talento y mi esfuerzo...
Miro a Justin, el cual tiene la cabeza entra sus manos.
—Está bien. Voy a ayudarte.—me mira rápidamente, sorprendido.—Pero necesito cada puto detalle de tu vida.—me cruzo de brazos. Se levanta de la cama y camina hacia mí.
—Tiempo al tiempo, ya te irás enterando de cada punto.—murmura y sigue acercándose a mí. Me agarra por la cintura y me apega a su cuerpo al completo. Trago saliva y miro hacia un lado.—Mírame cariño.—trago saliva y lo hago, lo miro. Y me arrepiento.
John Legend - All Of Me (Escucharla mientras leéis).
—Tengo que irme..
—No te vayas, por favor.—con una mano empieza a acariciar mi cintura de arriba abajo, poniéndome realmente nerviosa.—Juro no irme esta vez, pero tú tienes que jurarme que no te irás tampoco.—me da un casto beso en la comisura de mis labios.—Por favor ____.—noto que su mano que me acaricia la cintura, se para en mi pecho izquierdo. Con su pulgar empieza a hacer círculos en éste.
—Justin...
—Disfruta cielo. Vamos, no te hagas más de rogar, te necesito.—y sin más atrapa mis labios. Me dejo llevar, por sus labios tan tentadores que una no puede separarse siquiera.
Mi vagina palpita por más, quiere más y yo necesito más. Nos separamos y me carga en brazos, a horcajadas. Me agarro a su nuca, mirándolo fijamente a los ojos. Aún está mojado y lo hace más caliente. Empieza a andar conmigo en brazos y me deja en la cama tumbada. Me apoyo en mis codos y se quita la toalla, haciendo que mi rubor suba de nuevo a mis mejillas.
Me quita los tacones y luego sube, desabrochando mi pantalón pitillo. Lo saca del todo y lo deja en el suelo junto a los tacones. Lleva sus manos a mi blusa, sacándola con mi ayuda.
Muerdo mi labio inferior con fuerza y me levanto de la cama. Señalo la cama, y Justin frunce su ceño.
—Túmbate.—murmuro y lo hace, apoyándose en sus codos.
Bajo los bragas de encaje, y me deshago de mi sujetador a juego. Me mira de arriba abajo con descaro y suelta un suspiro fuerte. Se levanta de la cama y tira de mi brazo hacia él. Me coge a horcajadas y pega sus labios a los míos.
Me tumba en la cama, mis piernas siguen enredadas en su cintura. Deja mis labios y empieza a besar mi cuello, mis clavículas y por último mis pechos. Gimo sin poderlo evitar y veo cómo se lleva uno de mis pechos a la boca, chupándolo y mordiéndolo.
—Justin.—gruño, agarro su pelo y tiro de éste, haciendo que Justin gima mientras sigue besándome el cuerpo.
Empieza a dar besos mojados en mi torso, chupándolo y luego dejando un beso en cada parte mojada por su saliva. Muerdo mi labio, casi haciéndome sangre.
Deja de besarme el cuerpo y veo cómo coge un preservativo, estirando el brazo hasta llegar a la cómoda. Rasga el paquete llamativo y tirando de la punta de preservativo, se coloca éste en su pene erecto.
Se pone bien entre mis piernas y apoya sus antebrazos en el colchón, a cada lado mío. Ahora sólo apoyado en uno, noto cómo entra en mí sin dificultad. Se vuelve a apoyar en los dos antebrazos y empieza a mover su pelvis, entrando y saliendo de mí. Yo gimo y él gruñe, como si quisiera marcar su territorio...
—Oh joder, ____.—cierra sus ojos con fuerza y muerde su labio.—Te siento tan bien preciosa.—trago saliva y apoyo mis manos en su sudada nuca.—No tienes idea de lo que te he necesitado.—acerca su cara a mí, besando mi mejilla con cierta dulzura no esperada de mi parte.
Miles de orgasmos luchan por salir de mí en segundos. Cuando su pene vuelve a entrar en mi vagina, roza mi clítoris, llevándome al séptimo cielo.
Dispuesta a gritar, Justin se traga mi orgasmo, pegando sus labios a los míos. Él se estremece, por lo que acaba de llegar al orgasmo. Su lengua y la mía se encuentran, para empezar a bailar entre ellas. Mi cuerpo arde, mi clítoris no deja de palpitar por el orgasmo reciente.
Se separa de mí y me mira fijamente a los ojos, suspiro y saca su pene de mi vagina, haciéndome temblar.
Narra Justin.
Abro los ojos, sin ver mucho. Parpadeo varias veces y lo primero que veo es a ____ dormida a mi lado, una sábana blanca tapa su cuerpo, a excepción de sus pechos. Suspiro y me levanto de la cama, poniéndome los bóxer que estaban en el suelo.
Vuelvo a la cama y me tumbo al lado de la preciosa hermana de mi amigo. Sus labios entreabiertos hacen que los míos se sequen al momento. Me acerco más a ella, tiene una respiración profunda y severa. Acaricio su rostro digno de un ángel, aparto mechones de su pelo castaño y me quedo embobado.
—____.—la llamo, meciéndola un poco. Su ceño se frunce, y al momento sus ojos se abren. Qué fácil es despertarla.—Ya es de día, ¿quieres algo de desayunar?—me mira y sonríe, su ceño suaviza.
—Sólo si lo preparas tú.—se tapa sus pechos con la fina sábana y se incorpora, quedando cara a cara conmigo.
—¿Quiero que queme la casa o algo?—suela una sonora carcajada.—Bueno, al menos ayúdame.
—Vale.—se deshace de la sábana y se pone de pie. Trago saliva y me intento controlar.
Coge sus bragas y se las pone. Va hacia mi camisa de ayer, que está donde la dejé antes de ducharme y la coge, poniéndosela y abotonando algunos botones.
—Oh dios, no me hagas esto ____.—me levanto de la cama con pereza y río nuevamente.
—Vamos, mueve ese culo, si te ayudé a hacer una tarta de frutas sin azúcar... unas tortitas será mucho más fácil.—sale de la habitación alegre y río.
"Pareces gilipollas riéndote sólo"—asiento con mi cabeza, dándole la razón a mi subconsciente.
Ella me hace ser gilipollas... qué ñoñada acabo de soltar. Madre mía.
__
RT AQUÍ si quieres que te avise para el próximo capítulo.
¡Hola! Siento no haber podido subir ayer, pero tenía que editarlo y demás. Además de que sólo tuvo el otro capítulo 20 RT's :'(
Me dolió saber que a muchas no os gustó el anterior capítulo, que contenía bastante información.... pero bueno, para gustos los colores.
Espero que os haya gustado este capítulo, ya han follado, ea. Lo que queráis, marranas mías ♥
De verdad que siempre intento hacer lo mejor posible, por vosotras. Y bueno, a ver si consigo más lectoras y más comentarios. Me encanta leer, y si queréis criticar algo, criticar. No me enfado, es más, me ayudáis a cambiar cualquier fallo :)
Gracias por todo y espero seguir mucho tiempo aquí con vosotras, escribiendo y entreteniéndoos un poquillo ♥♥
También quiero anunciar que en verano (o antes) seguiré todas las novelas más una nueva "Weirdo". Gracias.
lunes, 10 de marzo de 2014
Capítulo 6
—Hijo de puta.—mascullo, arrugando la nota. La guardo en el bolsillo de mis pantalones y cojo el Beefeater que estaba en el armario con dos vasos anchos.
Vuelvo con ____ y me siento a su lado en el sofá. Le cedo un vaso y lo agarra.
—Ehm, ____. ¿Cómo se llama tu ex novio?—digo mientras vierto en su vaso y en el mío bastante Beefeater como para que suba a la cabeza bien.
—Marcos.—le da un sorbo a su vaso.
—¿Apellido?—dejo la botella en la mesa de café y hago lo mismo que ella con el mío.
—Creo que era Hernández. Marcos Hernández. Sí.—asiente segura.
—¿Es latino?—niega con la cabeza.
—Español. Lo conocí cuando fui con Becca a Ibiza.—susurra y le da otro sorbo a su vaso.
—Con lo de la denuncia, ____ tienes que hacerlo. Ese cabrón puede haber maltratado a más mujeres. No tengas miedo en mandar a la cárcel a un cobarde como ese tío.—le doy un sorbo a mi vaso y lo dejo en la mesa, así mirándola fijamente.
Suspira y se bebe del tirón el Beefeater.
—No puedo.—bufo y me sobo los ojos.
Narras tú.
—¿Por qué? Joder ____, tienes que meterle la puta denuncia por el culo. Te ha dado una paliza que no se te reconoce.—se levanta y me agarra una mano, tirando de mí y empezando a andar hasta mi cuarto de baño. Entramos y me pone de frente al espejo.—¡Mira cómo mierdas te ha dejado ese cabrón! ¡Por dios deja de ser tan buena por una vez en tu jodida vida!—grita y me sobresalto al oír como Justin pega un puñetazo a la puerta.—¡Tíos como él se merecen la misma paliza pero a patadas! Y si tú no lo denuncias, ya me encargaré yo de hacer algo al respecto.—mis ojos se llenan de lágrimas.
—No es la primera vez que me pega.—murmuro y por el espejo veo que me mira perplejo. Me gira, quedando ahora cara a cara con él.
—¿Cómo? ¿Te ha pegado más veces?—asiento. Tensa su mandíbula y mi cuerpo entero hace lo mismo.—Dime cuántas. Sé que las tienes contadas.—me mira con frialdad.
Mi labio inferior empieza a temblar.
—Esta es la sexta.—digo en un hilo de voz. Cierra sus ojos, tomando una profunda respiración.
—Madre mía. ¿Nunca lo has denunciado? ¿En serio?—abre sus ojos, y puedo ver fuego en ellos reflejado.
Narras tú.
—Adam, todo está bien. Cálmate por favor.—lágrimas pinchan tras mis ojos.
—¡Joder! ¡Lo voy a matar, jodido maricón de mierda! Oh, joder enana, dime que estás bien por favor.—mi corazón se hace añicos al oír su voz rota.
—Estoy bien, tranquilo.—lucho contra mis lágrimas, ganando por ahora la batalla.
—Oh mi pequeña, voy a ir ahora mismo. Voy a cancelar cada reunión y pasaré todo el día contigo. Es mi culpa dejarte sola todo el día, joder.
—No Adam, no es tu culpa. Por favor no hagas esto más difícil.—trago el gran nudo de mi garganta.
Oigo cómo suspira y coge aire.
—Está bien, estaré ahí en diez minutos. Termino unos asuntos y voy hacia allí. Te quiero.
—Yo también.—sonrío de lado y cuelgo.
Besa mis brazos unas veces y por último mi frente, para luego envolverme en sus brazos.
—Cuando pille a ese cabrón lo voy a descuartizar.—su voz es fría y triste. Y no puedo evitar las lágrimas que se acumulan en mis ojos al recordar todo.
Fue tan cruel, tan frío... esta vez se pasó.
—Jodida perra, te vas a enterar de una puta vez cómo se me trata.—me arranca la ropa, despojándola con brutalidad.
—Marcos, por favor.—no me queda ni fuerza para hablar.
Suelta una carcajada y lo que me gano es otra bofetada. No siento mis mejillas, no siento mis piernas, mi pecho está contraído y mi corazón va rápido como si se me fuese a salir del pecho en cualquier momento.
—Eres buena en la cama, y tú adorabas cómo te dominaba. Eras toda una tigresa, demuéstramelo esta noche nenita.—acaricia mis pechos sobre el sujetador negro.
Vuelvo con ____ y me siento a su lado en el sofá. Le cedo un vaso y lo agarra.
—Ehm, ____. ¿Cómo se llama tu ex novio?—digo mientras vierto en su vaso y en el mío bastante Beefeater como para que suba a la cabeza bien.
—Marcos.—le da un sorbo a su vaso.
—¿Apellido?—dejo la botella en la mesa de café y hago lo mismo que ella con el mío.
—Creo que era Hernández. Marcos Hernández. Sí.—asiente segura.
—¿Es latino?—niega con la cabeza.
—Español. Lo conocí cuando fui con Becca a Ibiza.—susurra y le da otro sorbo a su vaso.
—Con lo de la denuncia, ____ tienes que hacerlo. Ese cabrón puede haber maltratado a más mujeres. No tengas miedo en mandar a la cárcel a un cobarde como ese tío.—le doy un sorbo a mi vaso y lo dejo en la mesa, así mirándola fijamente.
Suspira y se bebe del tirón el Beefeater.
—No puedo.—bufo y me sobo los ojos.
Narras tú.
—¿Por qué? Joder ____, tienes que meterle la puta denuncia por el culo. Te ha dado una paliza que no se te reconoce.—se levanta y me agarra una mano, tirando de mí y empezando a andar hasta mi cuarto de baño. Entramos y me pone de frente al espejo.—¡Mira cómo mierdas te ha dejado ese cabrón! ¡Por dios deja de ser tan buena por una vez en tu jodida vida!—grita y me sobresalto al oír como Justin pega un puñetazo a la puerta.—¡Tíos como él se merecen la misma paliza pero a patadas! Y si tú no lo denuncias, ya me encargaré yo de hacer algo al respecto.—mis ojos se llenan de lágrimas.
—No es la primera vez que me pega.—murmuro y por el espejo veo que me mira perplejo. Me gira, quedando ahora cara a cara con él.
—¿Cómo? ¿Te ha pegado más veces?—asiento. Tensa su mandíbula y mi cuerpo entero hace lo mismo.—Dime cuántas. Sé que las tienes contadas.—me mira con frialdad.
Mi labio inferior empieza a temblar.
—Esta es la sexta.—digo en un hilo de voz. Cierra sus ojos, tomando una profunda respiración.
—Madre mía. ¿Nunca lo has denunciado? ¿En serio?—abre sus ojos, y puedo ver fuego en ellos reflejado.
Sacudo levemente mi cabeza.
—Es que soy tonta y no puedo hacer eso. Porque pienso que todo lo que me pasa me lo merezco, que no pasa porque sí. Y si dios quiere esto para mí, lo aceptaré.—agacho mi cabeza, notando ya las lágrimas resbalando por mis mejillas.
Me agarra de las mejillas con cuidado y me obliga a mirarle. Con sus pulgares limpia mis lágrimas.
—No puedes ser tan buena, joder. Las personas como tú merecen el cielo a sus pies ____. Eres una chica tan dulce que haces calmar a un tío como yo.—sacude su cabeza y noto su aliento más cerca que antes.—No sé, pero me estás volviendo loco ____. Me estás volviendo completamente loco y no entiendo qué mierda estás haciendo conmigo.—trago saliva.
—¿Loco en el buen o mal sentido?—pregunto en un murmuro suave.
—En el mal sentido. Me refiero a que no es tu culpa, pero mi cabeza no deja de dar vueltas y vueltas sobre todo lo que ha pasado. Porque simplemente no entiendo como aún puede existir personas tan buenas como tú preciosa.—tensa su mandíbula.
—Crees que soy tonta, ¿verdad? Siendo abogada y siendo una puta gilipollas.—aparto las lágrimas de mis mejillas y suspiro.
—Es la primera vez que te oigo decir palabrotas.—sonríe divertido con una ceja arqueada y suelto una pequeña risita.
—Lo siento.—mis mejillas cogen un color rojizo, más de lo que ya estaban por la irritación.
—Oh, si es que eres más graciosa.—me abraza y yo aprovecho para agarrarme a él como un koala.
Necesitaba un abrazo, necesitaba un brazo donde llorar... Y él se quedó conmigo todo el tiempo, abrazándome y dejándome llenar su cara camisa blanca de Gucci de lágrimas saladas.
Después te das cuenta de que tienes a personas que realmente le importas, aunque te haya dejado plantada en pleno sexo.... Humm....
—Justin.—nos separamos y me mira.
—Dime.
—¿Por qué te fuiste cuando estábamos...—carraspeo—, teniendo sexo?—termino la pregunta, rezando para que no se vaya otra vez.
Sus ojos cambian a tener una calidez, de tener una frialdad que te deja helada al mirarte. Y al momento me arrepiento de haberlo preguntado. No puedo quedarme callada, no, tengo que cagarla en todo momento, porque sino no sería yo...
—Justin, déjalo. No debí haberlo preguntado, sólo que era cur-
—Tenía miedo.—me interrumpe, callándome con lo que acaba de soltar. Frunzo mi ceño ligeramente.
—¿Miedo? ¿De qué?—y ahí está de nuevo la ____ bocazas...
Se encoge de hombros. Mira que yo soy rara, pero es al conocer a este chico te pierdes con más rareza. Es un tío muy suyo que sólo quiere ver consigo mismo y con las personas que quiere. Ya está, a los demás.... bah.
—La verdad no estoy seguro. Estoy tan confuso y curioso como tú ahora mismo, ____.—sonríe de lado, haciendo que un escalofrío recorra mi cuerpo entero.
—Eres raro...—ahora es él quien tiene su ceño fruncido, aunque su sonrisa torcida se mantiene firme.—Me gusta.—sonrío y su ceño suaviza.—Yo también lo soy, lo cual me gusta juntarme con los de mi especie.—suelta una sonora carcajada y sacude su cabeza.
—Tú no eres rara, estás como una puta cabra. Pero en el buen sentido, ya que eres muy calladita.—se cruza de brazos, realzando así con sus manos sus bíceps.
—No se permite lenguaje obsceno en mi casa, señor Bieber.—digo divertida.
—Oh, perdone señorita Fischer. En ningún momento quise faltar el respeto de esta forma. Soy un maleducado...—niega con su cabeza, siguiéndome el juego.—¿Podemos dejar de hablar así? Mi padre me tiene hasta los huevos hablando así todo el puto día.—dice suplicante.
Río leve y salgo del baño, no entiendo porqué nos hemos quedado ahí hablando... desde luego es patético, y raro.
Voy hacia el salón de nuevo y me tumbo en el sofá. Justin viene a los dos minutos, sentándose a mi lado.
Mi móvil empieza a vibrar en la mesa, lo cojo y miro la pantalla. Mi corazón se para por unos segundos, dejándome mirando el nombre como una loca.
—¿____? ¿No lo coges?—Justin dice extrañado. Lo miro y él mira mi móvil, mirando la pantalla.—¿Es él?—asiento y lo agarra.
Narra Justin.
Descuelgo el móvil y espero a que diga algo.
—____, cariño. ¿Cómo estás?—sin duda es el mocoso este.—Siento tanto lo de anoche, espero que puedas perdonar a este loco.—dice riéndose.
—Mira, pequeño hijo de puta. Vuelve a acercarte a ella tan sólo un jodido metro y te vuelo las pelotas, ¿lo pillas? Y las amenazas te las metes por el culo, deja de jugar con fuego, porque te vas a quemar.—mascullo.
—Anda, pero si creía que te había avisado ya, Bieber.—su voz es dura y ronca.
—Marcos amigo, no te la juegues. Rozas a mi hija y hago de tu vida un puto infierno, o quizás te lleve a él de cabeza, hijo de puta.—noto la mirada de ____ sobre mí, pero no la miro.
Ríe fuertemente y tenso mi mandíbula.
—Púdrete cabrón.—mascullo y decido colgar, dejando el móvil en la mesa y frotando mis ojos frustrado.
—¿Por qué dijiste tu hija? ¿Lo conocías de antes?—la miro y asiento.—¿Por qué no me lo dijiste?—suena decepcionada.
—Lo reconocí por cómo hablaba cuando hablé con él, no me ha dado tiempo ____.—miento.
—Oh.
—Me tengo que ir.—me levanto y pongo bien mi chaqueta arrugada al estar sentado.
—Claro, ehm, esto... Gra-gracias por entretenerme.—se levanta y sonríe de lado.
—No es nada preciosa, no las tienes que dar.—le guiño un ojo y se ruboriza.—Cómo adoro que te ruborices con nada.—digo riendo leve.
—Oh vete ya.—me da un puñetazo de juego en el brazo.
—¿Me está hechando usted, señorita Fischer?—enarco una ceja y suelta una carcajada sonora.
—Fuera de mi casa.—señala la puerta y sacudo mi cabeza.
Andamos hacia ésta y me abre la puerta.
—Oye ____...—me mira atenta.—¿No le vas a decir nada a tu hermano?
—No. Adam mataría a Marcos, literalmente.—suspira.
Niego con mi cabeza.
—Deberías decírselo, como se entere por otra persona verás...
—No se enterará, tranquilo.
—¡Déjala en paz!—grito intentando zafarme de la cuerda gruesa que me impide agarrar al muy cabrón.
—Esta vez la muy puta no se me escapa.—Marcos la agarra por el cuello y le apoya la hoja de la navaja en uno de los lados del cuello.—¿Cuentas conmigo, Bieber?—sonríe sádico y noto la sangre baja por mis manos.
—¡No! Déjala ir, mátame a mí joder. ¡Pero déjala ir!—niega con su cabeza riendo y aprieta la navaja.
Ella suelta un grito ahogado.
—¡Justin!—grita y la navaja se mueve, haciendo que salte sangre de su yugular y mi cuerpo entero se congele. Su cuerpo cae al suelo como una ficha de dominó, sin dificultad.
Abro los ojos y noto el corazón en mi boca latiendo tan fuerte que podría salirse de mi pecho fácilmente.
¿Qué coño...?—¿Loco en el buen o mal sentido?—pregunto en un murmuro suave.
—En el mal sentido. Me refiero a que no es tu culpa, pero mi cabeza no deja de dar vueltas y vueltas sobre todo lo que ha pasado. Porque simplemente no entiendo como aún puede existir personas tan buenas como tú preciosa.—tensa su mandíbula.
—Crees que soy tonta, ¿verdad? Siendo abogada y siendo una puta gilipollas.—aparto las lágrimas de mis mejillas y suspiro.
—Es la primera vez que te oigo decir palabrotas.—sonríe divertido con una ceja arqueada y suelto una pequeña risita.
—Lo siento.—mis mejillas cogen un color rojizo, más de lo que ya estaban por la irritación.
—Oh, si es que eres más graciosa.—me abraza y yo aprovecho para agarrarme a él como un koala.
Necesitaba un abrazo, necesitaba un brazo donde llorar... Y él se quedó conmigo todo el tiempo, abrazándome y dejándome llenar su cara camisa blanca de Gucci de lágrimas saladas.
Después te das cuenta de que tienes a personas que realmente le importas, aunque te haya dejado plantada en pleno sexo.... Humm....
—Justin.—nos separamos y me mira.
—Dime.
—¿Por qué te fuiste cuando estábamos...—carraspeo—, teniendo sexo?—termino la pregunta, rezando para que no se vaya otra vez.
Sus ojos cambian a tener una calidez, de tener una frialdad que te deja helada al mirarte. Y al momento me arrepiento de haberlo preguntado. No puedo quedarme callada, no, tengo que cagarla en todo momento, porque sino no sería yo...
—Justin, déjalo. No debí haberlo preguntado, sólo que era cur-
—Tenía miedo.—me interrumpe, callándome con lo que acaba de soltar. Frunzo mi ceño ligeramente.
—¿Miedo? ¿De qué?—y ahí está de nuevo la ____ bocazas...
Se encoge de hombros. Mira que yo soy rara, pero es al conocer a este chico te pierdes con más rareza. Es un tío muy suyo que sólo quiere ver consigo mismo y con las personas que quiere. Ya está, a los demás.... bah.
—La verdad no estoy seguro. Estoy tan confuso y curioso como tú ahora mismo, ____.—sonríe de lado, haciendo que un escalofrío recorra mi cuerpo entero.
—Eres raro...—ahora es él quien tiene su ceño fruncido, aunque su sonrisa torcida se mantiene firme.—Me gusta.—sonrío y su ceño suaviza.—Yo también lo soy, lo cual me gusta juntarme con los de mi especie.—suelta una sonora carcajada y sacude su cabeza.
—Tú no eres rara, estás como una puta cabra. Pero en el buen sentido, ya que eres muy calladita.—se cruza de brazos, realzando así con sus manos sus bíceps.
—No se permite lenguaje obsceno en mi casa, señor Bieber.—digo divertida.
—Oh, perdone señorita Fischer. En ningún momento quise faltar el respeto de esta forma. Soy un maleducado...—niega con su cabeza, siguiéndome el juego.—¿Podemos dejar de hablar así? Mi padre me tiene hasta los huevos hablando así todo el puto día.—dice suplicante.
Río leve y salgo del baño, no entiendo porqué nos hemos quedado ahí hablando... desde luego es patético, y raro.
Voy hacia el salón de nuevo y me tumbo en el sofá. Justin viene a los dos minutos, sentándose a mi lado.
Mi móvil empieza a vibrar en la mesa, lo cojo y miro la pantalla. Mi corazón se para por unos segundos, dejándome mirando el nombre como una loca.
—¿____? ¿No lo coges?—Justin dice extrañado. Lo miro y él mira mi móvil, mirando la pantalla.—¿Es él?—asiento y lo agarra.
Narra Justin.
Descuelgo el móvil y espero a que diga algo.
—____, cariño. ¿Cómo estás?—sin duda es el mocoso este.—Siento tanto lo de anoche, espero que puedas perdonar a este loco.—dice riéndose.
—Mira, pequeño hijo de puta. Vuelve a acercarte a ella tan sólo un jodido metro y te vuelo las pelotas, ¿lo pillas? Y las amenazas te las metes por el culo, deja de jugar con fuego, porque te vas a quemar.—mascullo.
—Anda, pero si creía que te había avisado ya, Bieber.—su voz es dura y ronca.
—Marcos amigo, no te la juegues. Rozas a mi hija y hago de tu vida un puto infierno, o quizás te lleve a él de cabeza, hijo de puta.—noto la mirada de ____ sobre mí, pero no la miro.
Ríe fuertemente y tenso mi mandíbula.
—Púdrete cabrón.—mascullo y decido colgar, dejando el móvil en la mesa y frotando mis ojos frustrado.
—¿Por qué dijiste tu hija? ¿Lo conocías de antes?—la miro y asiento.—¿Por qué no me lo dijiste?—suena decepcionada.
—Lo reconocí por cómo hablaba cuando hablé con él, no me ha dado tiempo ____.—miento.
—Oh.
—Me tengo que ir.—me levanto y pongo bien mi chaqueta arrugada al estar sentado.
—Claro, ehm, esto... Gra-gracias por entretenerme.—se levanta y sonríe de lado.
—No es nada preciosa, no las tienes que dar.—le guiño un ojo y se ruboriza.—Cómo adoro que te ruborices con nada.—digo riendo leve.
—Oh vete ya.—me da un puñetazo de juego en el brazo.
—¿Me está hechando usted, señorita Fischer?—enarco una ceja y suelta una carcajada sonora.
—Fuera de mi casa.—señala la puerta y sacudo mi cabeza.
Andamos hacia ésta y me abre la puerta.
—Oye ____...—me mira atenta.—¿No le vas a decir nada a tu hermano?
—No. Adam mataría a Marcos, literalmente.—suspira.
Niego con mi cabeza.
—Deberías decírselo, como se entere por otra persona verás...
—No se enterará, tranquilo.
—¡Déjala en paz!—grito intentando zafarme de la cuerda gruesa que me impide agarrar al muy cabrón.
—Esta vez la muy puta no se me escapa.—Marcos la agarra por el cuello y le apoya la hoja de la navaja en uno de los lados del cuello.—¿Cuentas conmigo, Bieber?—sonríe sádico y noto la sangre baja por mis manos.
—¡No! Déjala ir, mátame a mí joder. ¡Pero déjala ir!—niega con su cabeza riendo y aprieta la navaja.
Ella suelta un grito ahogado.
—¡Justin!—grita y la navaja se mueve, haciendo que salte sangre de su yugular y mi cuerpo entero se congele. Su cuerpo cae al suelo como una ficha de dominó, sin dificultad.
Abro los ojos y noto el corazón en mi boca latiendo tan fuerte que podría salirse de mi pecho fácilmente.
Narras tú.
—Adam, todo está bien. Cálmate por favor.—lágrimas pinchan tras mis ojos.
—¡Joder! ¡Lo voy a matar, jodido maricón de mierda! Oh, joder enana, dime que estás bien por favor.—mi corazón se hace añicos al oír su voz rota.
—Estoy bien, tranquilo.—lucho contra mis lágrimas, ganando por ahora la batalla.
—Oh mi pequeña, voy a ir ahora mismo. Voy a cancelar cada reunión y pasaré todo el día contigo. Es mi culpa dejarte sola todo el día, joder.
—No Adam, no es tu culpa. Por favor no hagas esto más difícil.—trago el gran nudo de mi garganta.
Oigo cómo suspira y coge aire.
—Está bien, estaré ahí en diez minutos. Termino unos asuntos y voy hacia allí. Te quiero.
—Yo también.—sonrío de lado y cuelgo.
Besa mis brazos unas veces y por último mi frente, para luego envolverme en sus brazos.
—Cuando pille a ese cabrón lo voy a descuartizar.—su voz es fría y triste. Y no puedo evitar las lágrimas que se acumulan en mis ojos al recordar todo.
Fue tan cruel, tan frío... esta vez se pasó.
—Jodida perra, te vas a enterar de una puta vez cómo se me trata.—me arranca la ropa, despojándola con brutalidad.
—Marcos, por favor.—no me queda ni fuerza para hablar.
Suelta una carcajada y lo que me gano es otra bofetada. No siento mis mejillas, no siento mis piernas, mi pecho está contraído y mi corazón va rápido como si se me fuese a salir del pecho en cualquier momento.
—Eres buena en la cama, y tú adorabas cómo te dominaba. Eras toda una tigresa, demuéstramelo esta noche nenita.—acaricia mis pechos sobre el sujetador negro.
Mis ojos sólo fabrican lágrimas y más lágrimas, haciendo que resbalen de golpe todas a cada segundo que pasa.
—Bueno, yo al menos lo disfrutaré.—empieza a besar mi cuello con besos sonoros, mi cuello duele ya que me ha hecho varios chupetones a lo bestia.
—Te odio.—musito y después de eso, sólo recuerdo más golpes y cómo me viola sin piedad alguna.
Han pasado dos semanas. Las cuales no he salido de casa bajo ningún concepto.
Hace una semana y media que no veo a Justin. Ni una llamada de cómo estoy, nada. ¿Qué me esperaba? ¿Que me llamaría cada vez que pudiese? ¿Que viniese todos los días a verme o a pasar un rato conmigo? Sigue soñando, ____...
Pinto mis labios de rojo, extendiéndolo bien por mis labios gruesos.
Me miro al espejo, dejando la barra de labios en el tocador. Ya no se me nota el morado de mis ojos, y lo poco que se nota lo tapo con corrector y con sombra de ojos.
Cojo aire y lo suelto lentamente.
Adam ha estado todos los días conmigo, habló con Justin al parece para decirle que se quedaría conmigo. Lo cual su amigo aceptó y lo dejó quedarse cuidándome.... o dándome la lata como ha hecho. Pero bueno, es mi hermano mayor, es lo que hay.
—Oh ____, no esperaba verte tan pronto por aquí.—Justin se levanta de su sillón, andando hacia mí. Hago lo mismo y me envuelve en sus corpulentos brazos.—¿Cómo estás?—pregunta al separarnos.
—Bien.—digo algo cortante. "Ahora va a decir que eres una puta borde, si es que...."—mi subconsciente volvió. Lo eché de menos.
—Me alegra que estés bien ____.—me "regala" una sonrisa de lado, algo falsa y noto como se tensa.
—Gracias.—¿Qué coño me pasa? Valiente perra estoy siendo con él. "Quizás porque no ha ido a verte siquiera."—puede...
—Ehm, ____ yo, siento no haber ido a verte.—su mandíbula se tensa, a conjunto ahora con su cuerpo de dios griego.—Tuve... un problema y he estado todo el tiempo con mi hija.—su voz se oscurece.
Frunzo mi ceño, sin entender muy bien qué ha pasado.
—¿Está bien Charlie?—pregunto al segundo de caer en el medio de lo sucedido.
—Ahora sí.—se gira y camina hacia su silla, sentándose en ésta.
"Tía, no sé cómo lo haces, pero eres la primera en cagarla."—y le doy la jodida razón a la parte posterior de mi cabeza.
Me acerco a su mesa a paso lento, aún no sé qué decirle.
—Justin...
—No ____. En serio no quiero hablar de ello.—echa su pelo hacia atrás y coge unas hojas frente a él.
—Si necesitas algo o... no sé, cualquier cosa. Me llamas.—digo sin más y salgo lo más rápido del despacho, tampoco quiero que me baje el autoestima con "Cierra la puerta al salir" o no sé...
Narra Justin.
Bebo del vaso de ron, dejándolo vacío de un sorbo. Saco mi móvil de la americana y busco en contactos el nombre de 'Haley'. Le doy a llamar y me coloco el móvil en la oreja derecha.
Primer pitido... segundo pitido... terc-
—Dime Jus.—la voz de mi hermana me calma.
—¿Cómo está Charlie?—muerdo mi labio inferior.
—Bien, estábamos jugando a las casitas y nos has interrumpido.—dice con un tono gracioso.
—¡Papá! ¡Aguafiestas!—suena la vocecita de mi enana.
Río leve y mi hermana se une a mí.
—Está genial Justin, no te preocupes.—dice con voz severa.
—Vale. Sólo quería asegurarme, fue todo culpa mía y-
—Justin ya, en serio, un despiste lo tiene cualquiera. No la viste, ya está.
Suspiro fuertemente.
—Te dejo. Luego voy a recogerla, un beso.
—Adiós.
Narradora
—Sí, se podría decir que son como unos cinco kilos. Pero no lo bajamos de cinco mil dólares.—Justin hace un trueque con su cliente.
La pequeña Charlotte está en la cocina, mientras oye a su padre en el salón discutir por teléfono para zanjar un tema del cual no se entera la pequeña.
—Papá, tengo hambre.—lo llama.
—Un segundo cielo.—le responde su padre.
Pasan los minutos y Justin sigue discutiendo el precio del Speed. Charlotte decido buscar en la despensa, encontrándose a la primera unas galletas de chocolate. La boca se le hace agua al momento, ella nunca lo ha probado y le encantaría. Pero su padre no le deja, ni su madre tampoco debido a su enfermedad.
—¿Papá?—su padre no le oye, con lo cual coge las galletas y abre el paquete. Agarra una y la huele. El olor le agrada, por lo que le da un bocado. Saboreando el sabor dulce que nunca había probado. Le encanta y sigue comiendo la galleta.
Va a coger la segunda galleta, ya que se terminó la primera, pero empieza a sentirse mal.
Decide guardar las galletas y cerrar la despensa, va hacia el salón, donde su padre aún habla por teléfono.
—Papi...—su voz es débil y le duele mucho la cabeza.
—Te dije que no bajo el precio Sean.... ¡Joder no! Oh dios... Me estresas, sólo eso.—sacude su cabeza.
—Papá, me siento mal.—da pequeños tirones del pantalón de su padre.
—Cielo un segundo.—dice sin mirarla.
—Pero papá, me duele mucho la cabeza.—sus ojos se llenan de lágrimas y su cabeza duele más.
Justin sigue sin hacer caso a su hija, está centrado en cerrar el trato... Mira rápidamente a Charlotte y frunce su ceño.
—Mira, te llamo luego.... Sí, adiós.—cuelga y vuelve a su hija.—Nena, ¿qué te pasa?—se arrodilla frente a su hija.
—Perdóname.—la niña empieza a llorar.
—Eh, ¿por qué? ¿Qué te pasa? No llores cariño.—le limpia las lágrimas con sus pulgares.
—Tenía hambre y cogí galletas. Sólo comí una, quería probarla y ahora me duele la cabeza.—solloza la niña.
A Justin se le para el tiempo en ese justo momento.
—¿Has comido chocolate?—no le sale la voz.
—Lo siento, no sabía que una me iba a hacer daño.—la pequeña entrecierra los ojos, le cuesta ver.
—Oh joder Charlie.—la coge en brazos y coge las llaves del coche.
—¡Cómo coño me decís que no podéis atender a mi puta hija! ¡Tiene 7 años y es diabética! ¡No tenéis consideración ninguna joder!—pego un puñetazo en la mesa de recepción.
—Señor Bieber, cálmese. Lo sentimos pero-
—Oh tratan a mi hija ahora, o me encargaré personalmente de que manden a la mierda este centro.—lágrimas salen de los ojos de Justin.
—Sólo le pedimos que espere, hay personas que también necesitan ser tratadas.—dice la enfermera algo asustada.
Sacude su cabeza y acurruca a su hija en sus brazos, la cual llora asustada de lo que pueda pasarle.
Se sienta en unos asientos, con su hija en su regazo aún abrazándola fuerte.
—Tranquila mi niña, no pasa nada.—besa su cabeza y la separa de él para mirarla.—Charlie.—levanta su cabeza, mirando a su padre con los ojos empapados.
—Perdóname papi.—sus ojos verdes están oscuros y fríos.
—No pasa nada.—le aparta un mechón de pelo de la cara de Charlie, colocándoselo tras la oreja.
—Disculpe.—Justin gira su cabeza, viendo a una muchacha de poca edad.—Puede pasar ahora, le cedo mi sitio.—dice la joven.
—¿Y usted? Estaba aquí antes y habrá esperado mucho...
—Oh, no pasa nada. Lo mío se me ha pasado hace quince minutos mientras esperaba, pase usted.—le sonríe la guapa chica.
—¿De verdad?—la rubia asiente y a Justin se le ilumina la mirada.—Muchísimas gracias, juro que le pagaré con algo. De verdad, gracias.—se levanta con Charlie en brazos y le regala a la joven una de sus seductoras sonrisas.
—No importa.—a la chica se le escapa una pequeña risa y Justin sonríe ante ello.
Veo a Jazzy hacerle trenzas pequeñas a Charlie en el salón y sonrío de lado.
—Justin es una responsabilidad, y no puedes hacer caso omiso a tu hija cuando se te antoje.—mi madrastra me regaña..
—Lucía no la vi siquiera, estaba hablando con un cliente y le dije que se esperase. Yo estaba en el salón y ella en la cocina. No sabía lo que hacía y la verdad no me preocupé mucho ya que estaba un capullo dándome la brasa.—tenso mi mandíbula, negándome a mirar fijamente a mi madre a los ojos.
—¡Pues tiene que hacerle caso! Marie no tejó a la niña para que luego tú la mates de una subida de azúcar. El trabajo y la familia es difícil de mantener a la vez.—la miro esta vez, y nuestras miradas coinciden.
—Eso es lo que le pasó a mi padre, ¿no? Mató a mi madre, y por mucho que ese gilipollas se niegue a aceptarlo, es un asesino y un hijo de puta.—froto mis ojos desesperado.
—Tu madre no estaba bien Justin, estaba depresiva. Nadie tuvo culpa de nada. Sólo ella.—lo defiende.
—¡Sí tuvo culpa! ¡Él la llevó a la depresión Lucía! ¡Abre los putos ojos y aléjate de ese psicópata! Eres demasiado tonta para ver la realidad. ¿Por qué coño crees que me fui a los 16 de casa? ¡Para no verla la cara al asesino de mi padre!—me levanto de la silla y voy al salón.—Charlie, nos vamos.—Jazzy me mira confusa y ayuda a levantar a mi hija del suelo.
—Justin, ¿pasa algo?—mi hermana pregunta.
—No.—cojo a Charlie de la mano y sin más salgo con mi hija de esa puta casa en la que me crié.
Como dijo una vez mi madre:
"No siempre los lugares donde te crías suelen ser buenos recuerdos. Hay secretos oscuros que deseas olvidar, pero luego están esos recuerdos que desearías vivir una y otra vez."
_
RT AQUÍ si quieres que te avise para el próximo capítulo.
Jejejejejejejejeje, holap.
Ya comenté que no podía subir el fin de semana, con lo cual aquí lo tenéis. Siento mucho haber tardado, pero la inspiración viene cuando le conviene ._.
Espero que os haya gustado y que hayáis sacado algunas conclusiones. Que al menos ya más o menos sepáis los pasados de ambos. Queda mucho por descubrir, y queda mucho por vivir.... y por follar.
Gracias por leer, sois las mejores. Os amo y siempre estaré agradecida por haberme hecho feliz con sólo leer y ponerme comentarios tan geniales. Joder, os adoro.
Quiero que votéis en las reacciones de abajo, y también que me dijerais si os ha gustado o el cap, qué es lo que más os ha gustado y qué lo que menos... ¡No sé!
Un besazo y espero estar aquí por mucho tiempo, acompañada de vosotras.
DONNA SCARS.
Pinto mis labios de rojo, extendiéndolo bien por mis labios gruesos.
Me miro al espejo, dejando la barra de labios en el tocador. Ya no se me nota el morado de mis ojos, y lo poco que se nota lo tapo con corrector y con sombra de ojos.
Cojo aire y lo suelto lentamente.
Adam ha estado todos los días conmigo, habló con Justin al parece para decirle que se quedaría conmigo. Lo cual su amigo aceptó y lo dejó quedarse cuidándome.... o dándome la lata como ha hecho. Pero bueno, es mi hermano mayor, es lo que hay.
—Oh ____, no esperaba verte tan pronto por aquí.—Justin se levanta de su sillón, andando hacia mí. Hago lo mismo y me envuelve en sus corpulentos brazos.—¿Cómo estás?—pregunta al separarnos.
—Bien.—digo algo cortante. "Ahora va a decir que eres una puta borde, si es que...."—mi subconsciente volvió. Lo eché de menos.
—Me alegra que estés bien ____.—me "regala" una sonrisa de lado, algo falsa y noto como se tensa.
—Gracias.—¿Qué coño me pasa? Valiente perra estoy siendo con él. "Quizás porque no ha ido a verte siquiera."—puede...
—Ehm, ____ yo, siento no haber ido a verte.—su mandíbula se tensa, a conjunto ahora con su cuerpo de dios griego.—Tuve... un problema y he estado todo el tiempo con mi hija.—su voz se oscurece.
Frunzo mi ceño, sin entender muy bien qué ha pasado.
—¿Está bien Charlie?—pregunto al segundo de caer en el medio de lo sucedido.
—Ahora sí.—se gira y camina hacia su silla, sentándose en ésta.
"Tía, no sé cómo lo haces, pero eres la primera en cagarla."—y le doy la jodida razón a la parte posterior de mi cabeza.
Me acerco a su mesa a paso lento, aún no sé qué decirle.
—Justin...
—No ____. En serio no quiero hablar de ello.—echa su pelo hacia atrás y coge unas hojas frente a él.
—Si necesitas algo o... no sé, cualquier cosa. Me llamas.—digo sin más y salgo lo más rápido del despacho, tampoco quiero que me baje el autoestima con "Cierra la puerta al salir" o no sé...
Narra Justin.
Bebo del vaso de ron, dejándolo vacío de un sorbo. Saco mi móvil de la americana y busco en contactos el nombre de 'Haley'. Le doy a llamar y me coloco el móvil en la oreja derecha.
Primer pitido... segundo pitido... terc-
—Dime Jus.—la voz de mi hermana me calma.
—¿Cómo está Charlie?—muerdo mi labio inferior.
—Bien, estábamos jugando a las casitas y nos has interrumpido.—dice con un tono gracioso.
—¡Papá! ¡Aguafiestas!—suena la vocecita de mi enana.
Río leve y mi hermana se une a mí.
—Está genial Justin, no te preocupes.—dice con voz severa.
—Vale. Sólo quería asegurarme, fue todo culpa mía y-
—Justin ya, en serio, un despiste lo tiene cualquiera. No la viste, ya está.
Suspiro fuertemente.
—Te dejo. Luego voy a recogerla, un beso.
—Adiós.
Narradora
—Sí, se podría decir que son como unos cinco kilos. Pero no lo bajamos de cinco mil dólares.—Justin hace un trueque con su cliente.
La pequeña Charlotte está en la cocina, mientras oye a su padre en el salón discutir por teléfono para zanjar un tema del cual no se entera la pequeña.
—Papá, tengo hambre.—lo llama.
—Un segundo cielo.—le responde su padre.
Pasan los minutos y Justin sigue discutiendo el precio del Speed. Charlotte decido buscar en la despensa, encontrándose a la primera unas galletas de chocolate. La boca se le hace agua al momento, ella nunca lo ha probado y le encantaría. Pero su padre no le deja, ni su madre tampoco debido a su enfermedad.
—¿Papá?—su padre no le oye, con lo cual coge las galletas y abre el paquete. Agarra una y la huele. El olor le agrada, por lo que le da un bocado. Saboreando el sabor dulce que nunca había probado. Le encanta y sigue comiendo la galleta.
Va a coger la segunda galleta, ya que se terminó la primera, pero empieza a sentirse mal.
Decide guardar las galletas y cerrar la despensa, va hacia el salón, donde su padre aún habla por teléfono.
—Papi...—su voz es débil y le duele mucho la cabeza.
—Te dije que no bajo el precio Sean.... ¡Joder no! Oh dios... Me estresas, sólo eso.—sacude su cabeza.
—Papá, me siento mal.—da pequeños tirones del pantalón de su padre.
—Cielo un segundo.—dice sin mirarla.
—Pero papá, me duele mucho la cabeza.—sus ojos se llenan de lágrimas y su cabeza duele más.
Justin sigue sin hacer caso a su hija, está centrado en cerrar el trato... Mira rápidamente a Charlotte y frunce su ceño.
—Mira, te llamo luego.... Sí, adiós.—cuelga y vuelve a su hija.—Nena, ¿qué te pasa?—se arrodilla frente a su hija.
—Perdóname.—la niña empieza a llorar.
—Eh, ¿por qué? ¿Qué te pasa? No llores cariño.—le limpia las lágrimas con sus pulgares.
—Tenía hambre y cogí galletas. Sólo comí una, quería probarla y ahora me duele la cabeza.—solloza la niña.
A Justin se le para el tiempo en ese justo momento.
—¿Has comido chocolate?—no le sale la voz.
—Lo siento, no sabía que una me iba a hacer daño.—la pequeña entrecierra los ojos, le cuesta ver.
—Oh joder Charlie.—la coge en brazos y coge las llaves del coche.
—¡Cómo coño me decís que no podéis atender a mi puta hija! ¡Tiene 7 años y es diabética! ¡No tenéis consideración ninguna joder!—pego un puñetazo en la mesa de recepción.
—Señor Bieber, cálmese. Lo sentimos pero-
—Oh tratan a mi hija ahora, o me encargaré personalmente de que manden a la mierda este centro.—lágrimas salen de los ojos de Justin.
—Sólo le pedimos que espere, hay personas que también necesitan ser tratadas.—dice la enfermera algo asustada.
Sacude su cabeza y acurruca a su hija en sus brazos, la cual llora asustada de lo que pueda pasarle.
Se sienta en unos asientos, con su hija en su regazo aún abrazándola fuerte.
—Tranquila mi niña, no pasa nada.—besa su cabeza y la separa de él para mirarla.—Charlie.—levanta su cabeza, mirando a su padre con los ojos empapados.
—Perdóname papi.—sus ojos verdes están oscuros y fríos.
—No pasa nada.—le aparta un mechón de pelo de la cara de Charlie, colocándoselo tras la oreja.
—Disculpe.—Justin gira su cabeza, viendo a una muchacha de poca edad.—Puede pasar ahora, le cedo mi sitio.—dice la joven.
—¿Y usted? Estaba aquí antes y habrá esperado mucho...
—Oh, no pasa nada. Lo mío se me ha pasado hace quince minutos mientras esperaba, pase usted.—le sonríe la guapa chica.
—¿De verdad?—la rubia asiente y a Justin se le ilumina la mirada.—Muchísimas gracias, juro que le pagaré con algo. De verdad, gracias.—se levanta con Charlie en brazos y le regala a la joven una de sus seductoras sonrisas.
—No importa.—a la chica se le escapa una pequeña risa y Justin sonríe ante ello.
Veo a Jazzy hacerle trenzas pequeñas a Charlie en el salón y sonrío de lado.
—Justin es una responsabilidad, y no puedes hacer caso omiso a tu hija cuando se te antoje.—mi madrastra me regaña..
—Lucía no la vi siquiera, estaba hablando con un cliente y le dije que se esperase. Yo estaba en el salón y ella en la cocina. No sabía lo que hacía y la verdad no me preocupé mucho ya que estaba un capullo dándome la brasa.—tenso mi mandíbula, negándome a mirar fijamente a mi madre a los ojos.
—¡Pues tiene que hacerle caso! Marie no tejó a la niña para que luego tú la mates de una subida de azúcar. El trabajo y la familia es difícil de mantener a la vez.—la miro esta vez, y nuestras miradas coinciden.
—Eso es lo que le pasó a mi padre, ¿no? Mató a mi madre, y por mucho que ese gilipollas se niegue a aceptarlo, es un asesino y un hijo de puta.—froto mis ojos desesperado.
—Tu madre no estaba bien Justin, estaba depresiva. Nadie tuvo culpa de nada. Sólo ella.—lo defiende.
—¡Sí tuvo culpa! ¡Él la llevó a la depresión Lucía! ¡Abre los putos ojos y aléjate de ese psicópata! Eres demasiado tonta para ver la realidad. ¿Por qué coño crees que me fui a los 16 de casa? ¡Para no verla la cara al asesino de mi padre!—me levanto de la silla y voy al salón.—Charlie, nos vamos.—Jazzy me mira confusa y ayuda a levantar a mi hija del suelo.
—Justin, ¿pasa algo?—mi hermana pregunta.
—No.—cojo a Charlie de la mano y sin más salgo con mi hija de esa puta casa en la que me crié.
Como dijo una vez mi madre:
"No siempre los lugares donde te crías suelen ser buenos recuerdos. Hay secretos oscuros que deseas olvidar, pero luego están esos recuerdos que desearías vivir una y otra vez."
_
RT AQUÍ si quieres que te avise para el próximo capítulo.
Jejejejejejejejeje, holap.
Ya comenté que no podía subir el fin de semana, con lo cual aquí lo tenéis. Siento mucho haber tardado, pero la inspiración viene cuando le conviene ._.
Espero que os haya gustado y que hayáis sacado algunas conclusiones. Que al menos ya más o menos sepáis los pasados de ambos. Queda mucho por descubrir, y queda mucho por vivir.... y por follar.
Gracias por leer, sois las mejores. Os amo y siempre estaré agradecida por haberme hecho feliz con sólo leer y ponerme comentarios tan geniales. Joder, os adoro.
Quiero que votéis en las reacciones de abajo, y también que me dijerais si os ha gustado o el cap, qué es lo que más os ha gustado y qué lo que menos... ¡No sé!
Un besazo y espero estar aquí por mucho tiempo, acompañada de vosotras.
DONNA SCARS.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)