Narras tú.
Suspiro y doy tres golpes en la puerta del despacho de Justin. No escucho nada, pero sé que está ahí. Llamo de nuevo y esta vez se escucha un "pasa" murmurado.
Abro la puerta y entro, cierro la puerta tras mí y me giro. Me está mirando con su ceño fruncido y es como si su mirada me traspasase al completo.
Trago saliva y coloco un mechón suelto de mi pelo tras mi oreja izquierda.
—Hola señor Bieber.—decido romper el silencio.
—Siento de verdad haberte tratado mal ayer. ____ te juro que no quería...—se levanta de su cómoda silla y se acerca a mí apresurado.
—No, estoy genial. De verdad. Así que me gustaría centrarme en su caso y-
—¿Por qué me tratas como si fuera un completo descon-
—¿Podría darme los documentos y demandas? De verdad quiero ponerme al día y cumplir con mi deber.—"Oh, la perra de ____ volvió. Como en los viejos tiempos. La echaba de menos..."—mi subconsciente se burla de mí.
Me mira atónito, probablemente porque nunca me había visto así... Pero este es mi verdadero yo...
—Ehm, claro. Por supuesto, sí.—se atranca con las palabras y se gira. Anda hacia su mesa y abre los cajones de ésta, cogiendo una carpeta y posándola en la mesa. Los cojo sin esperar más y me giro, dispuesta a irme.—____...—me giro nuevamente, mirándolo.
—¿Necesita algo señor Bieber?—arqueo mi ceja derecha, mordiendo el interior de mi mejilla.
—No, déjelo señorita Fischer.—dice con tono frío. Asiento y salgo lo más rápido de su despacho. Suelto todo el aire que contuve casi todo el tiempo dentro y ando hacia mi despacho....
Narra Justin.
Llaman a la puerta por quinta vez en este puto día.
—Pasa, quién sea.—digo cansado. La puerta se abre, dejándome ver a la preciosa pelirroja, Rebecca.—Oh, qué alegría me das. Vámonos. Ahora.—remarco "ahora". Me levanto de la silla y cojo mi maletín.
—Estás desesperado Bieber...—dice riendo.
—No tengo tiempo ni para hechar un polvo. Eres mi salvación rojiza.—la agarro de la mano y salgo con ella de mi despacho arrastrándola, mientras ella se burla de mi desesperación.
·
Vierto vodka en su feminidad y grita por el escozor del alcohol. Muerdo mi labio y empiezo a comerla por por dentro. Sus gemidos hacen que me sienta un jodido rey. Todo lo provoco yo, y ella me provoca a mí...
Entierra sus manos en mi pelo, tirando leve de éste, poniéndome más duro aún.
Mi lengua recorre el interior de su delicioso coño. Las paredes de éste están abiertas a más no poder, facilitándome las cosas.
Trago la mezcla pegajosa que se me quedó en la boca de vodka con flujo. Delicioso y salado.
Escupo en mi mano y me incorporo, poniéndome entre las piernas de Becca. Masajeo mi pene, mojándolo con mi saliva. Me coloco el condón, entrando mucho más fácil al escupitajo.
Y sin más, la penetro hasta el fondo. Suelta un gemido/grito que me deja anonadado. "Ella no es como ____. Ella es una guarra, es la amiga de la tía a la que deseas y por gilipollas no mojas con la preciosa ____. Tu ____."—sacudo mi cabeza y la follo.
Sus gemidos y los míos se oyen por toda la puta casa. Gracias a dios dejé a la enana con mi hermana... necesitaba esto.
—¡Oh dios!—grita y me araña la espalda, haciéndome gruñir. Devoro su cuello mientras embisto sobre ella varias veces seguidas.—¡Más rápido!—empuja su pelvis contra la mía. Succiono su cuello y lo muerdo, gime.
·
Me coloco los bóxer y me giro, viendo cómo Rebecca se viste satisfecha, parece ser.
Y no sé cómo coño se viste tan rápido. Ajusta sus deliciosas tetas a su sujetador y coloca su blusa. Se acerca a mí y me agarra de la nuca.
—Buen polvo. Eres un puto dios.—pega sus labios a los míos, pero de inmediato me separo de ella.—Humm.... Eres muy frío Justin. Relájate.—me guiña un ojo, burlándose de mí.
—Rebecca...
—¿Así es cómo tratas a las chicas al acabar de follar?—asiento y ríe fuerte.—Cielo, no necesitas hecharme. Sé dónde está la puerta, y sé que sólo vine a follar. Así que... Hasta que nos volvamos a ver.—acaricia mi torso y sale de mi habitación.
Frunzo mi ceño y sigo visitiéndome.
Narras tú.
Remuevo la comida en mi plato, espaguetis a la boloñesa. No tengo hambre, sólo estoy aquí para no hacerles el feo a mis padres.
—Cuéntanos hija, ¿cómo vas con tu nuevo caso?—interviene mi madre en el corto silencio que había en su casa.
—Bien, supongo. Aunque es difícil de coger...—me encojo de hombros y enrollo lo espaguetis en el tenedor, metiéndomelo en la boca y masticándolos. Sin saborearlos los trago...
No puedo saborear nada, no desde que me volví una hija de puta con Justin. Por haberme alejado tanto de él, cuando deseo estar todo el día junto a él. Quiero que me haga suya, quiero que sea él quién me agarre del pelo, sensualmente. Él era tan delicado y tan salvaje conmido a la vez en la cama... Y dejarme a medias hizo que quisiera más.
Una droga que me cuesta conseguir, una droga de la que me dejo alejar. Maldito Justin Bieber, desaparece de mi cabeza de una vez. Lo odio, pero... lo necesito.
—Justin es un buen negociador, con lo cual tiene empresas por todo el mundo.—pongo atención cuando mi hermano dice "Justin".—Siempre está ocupado, y cuando no lo está... raro es. Está todo el día currando, apenas puede ver a su hija.—mis padres lo escuchan con atención.
—Por lo que veo es un padre de familia.—mi padre tiene en sus ojos cierto brillo al ver qué tan honrado es Bieber.
—Sí, está con su hija lo poco que puede, ya que su ex mujer no quiere que su hija esté con él. Es una perra que sólo quería el dinero y algo por donde sacarle pasta.—sacude mi hermano su cabeza, molesto. Frunzo mi ceño y miro a mi hermano.
—¿Le sigue sacando dinero?—pregunto extrañada. Éste asiente con su cabeza, mientras se come los espaguetis.
—Marie no tiene corazón, no quiere ni a su propia hija. Justin se cabrea nada más hablar con ella por teléfono, siempre intenta hundirlo con mierda. El novio de Marie a veces se pasa con la enana, le pega a veces y a Justin lo han denunciado más de una vez por pegarle una paliza a Lombardo.—mis ojos se abren más, sorprendidos al igual que yo.
—¿Justin se mete en problemas por-
—Sí, por su hija. ____, Charlotte es la niña de sus ojos, y cuando él la ve aparecer con algún rasguño o magulladura... deberías ver la cara de asesino en serie que se le queda.—sacude su cabeza.
Mi corazón se para por unos segundos.
·
—Adiós hijos.—se despide a lo lejos nuestra madre.
Nos montamos en su coche y lo miro.
—Adam, cuéntame todo lo que sepas sobre el matrimonio de Justin, sobre las agresiones a su hija por parte de Lombardo y sobre lo que Justin hace cuando tiene tiempo libre.—digo fríamente y directa.
Me mira sorprendido, y frunce su ceño ligeramente.
—¿Qué coño ___-
—Te he dicho que largues por esa boca. Sé que sabes todo lo que necesito.—me abrocho el cinturón y me cruzo de brazos, mirando al frente.
—Qué quieres saber.—dice después de un largo silencio, dándole vida al coche.
—Todo, con peros y señales.—sonrío aún mirando al frente, orgullosa de mí misma.
—Genial. Pero mejor que te lo cuente una persona que lo conoce mejor.—nos adentramos en la carretera. Frunzo mi ceño y lo miro.—Y antes de preguntar, espera. Ahora mismo vamos a que nos explique.—aún con mi entrecejo fruncido, miro el suelo del coche, completamente confundida.
·
—Adam, ¿cuánto queda?—digo, bostezando.
—Poco, y deja de hablar en balleno, coño.—río leve y sacudo mi cabeza. Miro por la ventanilla y el sueño es lo que menos me preocupa ahora mismo.—¿Qué hacemos en casa de Just-
Miro a mi hermano, quién sonríe de lado. Mi boca se abre y le meto un guantazo en el brazo, haciéndolo reír.
—Eras tú quién quería saber de él. ¿Quién mejor que contarte todo que tu cliente nena?—aparca y mi rubor se hace de notar, noto mis mejillas arder.
—Gilipollas.—mascullo, haciéndolo reír.—Adam eres lo puto peor, en serio.—me cruzo de brazos.
—Venga, ya me lo perdonarás luego. Ahora baja.—me desabrocha el cinturón y abro la puerta, saliendo y cerrando de un portazo.—¡Eh! ¡Que este Bugatti Veyron es más caro que tu bonito culo!—lo ignoro y ando hacia la gran mansión con lentitud.
No voy a mentir, tengo un miedo que me voy a hacer pis encima. "Joder ____, hasta en esta ocasión eres cursi de cojones."—suspiro e ignoro a mi subconsciente.
Me acerco a la puerta y llamo con cierto "vacilo". Se oyen unos pasos ligeros y la puerta se abre, dejándome ver a Angeline, creo que se llamaba.
—Hola, buenas. ¿Está el señor Bieber?—la mujer latina me sonríe.
—Sí señorita. Pase.—me hace un lado y asiento.
Entro en la mansión y me quedo quieta en la entrada.
—¿Quiere tomar algo?
—No, sólo quiero hablar con él. Si puede, claro.—asiente y anda apresurada por el pasillo.
Me dijo en las paredes, no hay ni un sólo marco de fotos. La curiosidad me carcome lentamente, soy una chica curiosa y necesito saber qué es lo que tiene Justin entre manos... Ese documento implicaba a mi hermano también... Pero no sé qué es lo que hacen estos dos a espaldas de la sociedad.
—¿____?—me giro rápidamente al oír su voz grotesca. Me ruborizo al verlo con una toalla alrededor de su cintura, la parte que no está cubierta está llena de pequeñas gotitas de agua. Su pelo rubio cobrizo chorrea y está despeinado.—¿Qué es eso que tenemos que hablar?—apoya sus manos en sus caderas, haciendo que sus abdominales tomen su forma y se contraigan.
—Ehm, verá.... estuve leyendo los documentos que me dio para su caso y, no entiendo una parte de las que dice que mi hermano y usted se involucran en el tema de traficar con drogas. Y no sé por qué el nombre de mi hermano está en esos papeles, cuando se supone que es su problema.—digo todo sin mirarlo, ya que si lo miro no podré hablar.
—Vamos a dejar de mentirnos el uno al otro ____. Acompáñame.—levanto la mirada y veo como anda por el pasillo. Lo sigo.
Llegamos a su habitación y cierra la puerta una vez que estamos los dos dentro. Lo miro con atención, y es que es malditamente guapo.
—Ven.—me cede su mano y la cojo. Tira de mí hasta llegar a la cama, se sienta y yo hago lo mismo. Pero no suelta mi mano, y eso me pone más nerviosa.—Otra empresa nos demandó porque sólo querían hundirnos. No sabían qué otra cosa hacer, entonces tu hermano y yo quedamos "involucrados" en tema de drogas por un largo tiempo. ¿Sabes qué? Tu hermano no tiene nada que ver aquí. El que tiene problemas con el tráfico soy yo, y quiero que encuentres una buena forma de que no me caigan muchos años de cárcel cariño.—acaricia mi mano. Trago saliva.
—Me mintió.—murmuro.
—Te mentí porque era una necesidad ____. No podía decirte todo esto al principio, porque la cagaría hasta el fondo. No te conocía como para darte toda esa información, no podía fiarme si eras una espía o cualquier otra cosa para cogerme por los huevos y mandarme a la mierda del tirón.—sacude su cabeza y suelta mi mano.
Me levanto de la cama y empiezo a dar vueltas. ¿Qué se supone que tengo que hacer ahora?
¿Cómo hago para que no le caigan 20 años de cárcel por tráfico de drogas y encubrimiento? Suspiro pesadamente. Ahora, esto sería un gran caso si ganase algo así. Sería como que puedo demostrar todo mi talento y mi esfuerzo...
Miro a Justin, el cual tiene la cabeza entra sus manos.
—Está bien. Voy a ayudarte.—me mira rápidamente, sorprendido.—Pero necesito cada puto detalle de tu vida.—me cruzo de brazos. Se levanta de la cama y camina hacia mí.
—Tiempo al tiempo, ya te irás enterando de cada punto.—murmura y sigue acercándose a mí. Me agarra por la cintura y me apega a su cuerpo al completo. Trago saliva y miro hacia un lado.—Mírame cariño.—trago saliva y lo hago, lo miro. Y me arrepiento.
John Legend - All Of Me (Escucharla mientras leéis).
—Tengo que irme..
—No te vayas, por favor.—con una mano empieza a acariciar mi cintura de arriba abajo, poniéndome realmente nerviosa.—Juro no irme esta vez, pero tú tienes que jurarme que no te irás tampoco.—me da un casto beso en la comisura de mis labios.—Por favor ____.—noto que su mano que me acaricia la cintura, se para en mi pecho izquierdo. Con su pulgar empieza a hacer círculos en éste.
—Justin...
—Disfruta cielo. Vamos, no te hagas más de rogar, te necesito.—y sin más atrapa mis labios. Me dejo llevar, por sus labios tan tentadores que una no puede separarse siquiera.
Mi vagina palpita por más, quiere más y yo necesito más. Nos separamos y me carga en brazos, a horcajadas. Me agarro a su nuca, mirándolo fijamente a los ojos. Aún está mojado y lo hace más caliente. Empieza a andar conmigo en brazos y me deja en la cama tumbada. Me apoyo en mis codos y se quita la toalla, haciendo que mi rubor suba de nuevo a mis mejillas.
Me quita los tacones y luego sube, desabrochando mi pantalón pitillo. Lo saca del todo y lo deja en el suelo junto a los tacones. Lleva sus manos a mi blusa, sacándola con mi ayuda.
Muerdo mi labio inferior con fuerza y me levanto de la cama. Señalo la cama, y Justin frunce su ceño.
—Túmbate.—murmuro y lo hace, apoyándose en sus codos.
Bajo los bragas de encaje, y me deshago de mi sujetador a juego. Me mira de arriba abajo con descaro y suelta un suspiro fuerte. Se levanta de la cama y tira de mi brazo hacia él. Me coge a horcajadas y pega sus labios a los míos.
Me tumba en la cama, mis piernas siguen enredadas en su cintura. Deja mis labios y empieza a besar mi cuello, mis clavículas y por último mis pechos. Gimo sin poderlo evitar y veo cómo se lleva uno de mis pechos a la boca, chupándolo y mordiéndolo.
—Justin.—gruño, agarro su pelo y tiro de éste, haciendo que Justin gima mientras sigue besándome el cuerpo.
Empieza a dar besos mojados en mi torso, chupándolo y luego dejando un beso en cada parte mojada por su saliva. Muerdo mi labio, casi haciéndome sangre.
Deja de besarme el cuerpo y veo cómo coge un preservativo, estirando el brazo hasta llegar a la cómoda. Rasga el paquete llamativo y tirando de la punta de preservativo, se coloca éste en su pene erecto.
Se pone bien entre mis piernas y apoya sus antebrazos en el colchón, a cada lado mío. Ahora sólo apoyado en uno, noto cómo entra en mí sin dificultad. Se vuelve a apoyar en los dos antebrazos y empieza a mover su pelvis, entrando y saliendo de mí. Yo gimo y él gruñe, como si quisiera marcar su territorio...
—Oh joder, ____.—cierra sus ojos con fuerza y muerde su labio.—Te siento tan bien preciosa.—trago saliva y apoyo mis manos en su sudada nuca.—No tienes idea de lo que te he necesitado.—acerca su cara a mí, besando mi mejilla con cierta dulzura no esperada de mi parte.
Miles de orgasmos luchan por salir de mí en segundos. Cuando su pene vuelve a entrar en mi vagina, roza mi clítoris, llevándome al séptimo cielo.
Dispuesta a gritar, Justin se traga mi orgasmo, pegando sus labios a los míos. Él se estremece, por lo que acaba de llegar al orgasmo. Su lengua y la mía se encuentran, para empezar a bailar entre ellas. Mi cuerpo arde, mi clítoris no deja de palpitar por el orgasmo reciente.
Se separa de mí y me mira fijamente a los ojos, suspiro y saca su pene de mi vagina, haciéndome temblar.
Narra Justin.
Abro los ojos, sin ver mucho. Parpadeo varias veces y lo primero que veo es a ____ dormida a mi lado, una sábana blanca tapa su cuerpo, a excepción de sus pechos. Suspiro y me levanto de la cama, poniéndome los bóxer que estaban en el suelo.
Vuelvo a la cama y me tumbo al lado de la preciosa hermana de mi amigo. Sus labios entreabiertos hacen que los míos se sequen al momento. Me acerco más a ella, tiene una respiración profunda y severa. Acaricio su rostro digno de un ángel, aparto mechones de su pelo castaño y me quedo embobado.
—____.—la llamo, meciéndola un poco. Su ceño se frunce, y al momento sus ojos se abren. Qué fácil es despertarla.—Ya es de día, ¿quieres algo de desayunar?—me mira y sonríe, su ceño suaviza.
—Sólo si lo preparas tú.—se tapa sus pechos con la fina sábana y se incorpora, quedando cara a cara conmigo.
—¿Quiero que queme la casa o algo?—suela una sonora carcajada.—Bueno, al menos ayúdame.
—Vale.—se deshace de la sábana y se pone de pie. Trago saliva y me intento controlar.
Coge sus bragas y se las pone. Va hacia mi camisa de ayer, que está donde la dejé antes de ducharme y la coge, poniéndosela y abotonando algunos botones.
—Oh dios, no me hagas esto ____.—me levanto de la cama con pereza y río nuevamente.
—Vamos, mueve ese culo, si te ayudé a hacer una tarta de frutas sin azúcar... unas tortitas será mucho más fácil.—sale de la habitación alegre y río.
"Pareces gilipollas riéndote sólo"—asiento con mi cabeza, dándole la razón a mi subconsciente.
Ella me hace ser gilipollas... qué ñoñada acabo de soltar. Madre mía.
__
RT AQUÍ si quieres que te avise para el próximo capítulo.
¡Hola! Siento no haber podido subir ayer, pero tenía que editarlo y demás. Además de que sólo tuvo el otro capítulo 20 RT's :'(
Me dolió saber que a muchas no os gustó el anterior capítulo, que contenía bastante información.... pero bueno, para gustos los colores.
Espero que os haya gustado este capítulo, ya han follado, ea. Lo que queráis, marranas mías ♥
De verdad que siempre intento hacer lo mejor posible, por vosotras. Y bueno, a ver si consigo más lectoras y más comentarios. Me encanta leer, y si queréis criticar algo, criticar. No me enfado, es más, me ayudáis a cambiar cualquier fallo :)
Gracias por todo y espero seguir mucho tiempo aquí con vosotras, escribiendo y entreteniéndoos un poquillo ♥♥
También quiero anunciar que en verano (o antes) seguiré todas las novelas más una nueva "Weirdo". Gracias.
Donna.
Abro la puerta y entro, cierro la puerta tras mí y me giro. Me está mirando con su ceño fruncido y es como si su mirada me traspasase al completo.
Trago saliva y coloco un mechón suelto de mi pelo tras mi oreja izquierda.
—Hola señor Bieber.—decido romper el silencio.
—Siento de verdad haberte tratado mal ayer. ____ te juro que no quería...—se levanta de su cómoda silla y se acerca a mí apresurado.
—No, estoy genial. De verdad. Así que me gustaría centrarme en su caso y-
—¿Por qué me tratas como si fuera un completo descon-
—¿Podría darme los documentos y demandas? De verdad quiero ponerme al día y cumplir con mi deber.—"Oh, la perra de ____ volvió. Como en los viejos tiempos. La echaba de menos..."—mi subconsciente se burla de mí.
Me mira atónito, probablemente porque nunca me había visto así... Pero este es mi verdadero yo...
—Ehm, claro. Por supuesto, sí.—se atranca con las palabras y se gira. Anda hacia su mesa y abre los cajones de ésta, cogiendo una carpeta y posándola en la mesa. Los cojo sin esperar más y me giro, dispuesta a irme.—____...—me giro nuevamente, mirándolo.
—¿Necesita algo señor Bieber?—arqueo mi ceja derecha, mordiendo el interior de mi mejilla.
—No, déjelo señorita Fischer.—dice con tono frío. Asiento y salgo lo más rápido de su despacho. Suelto todo el aire que contuve casi todo el tiempo dentro y ando hacia mi despacho....
Narra Justin.
Llaman a la puerta por quinta vez en este puto día.
—Pasa, quién sea.—digo cansado. La puerta se abre, dejándome ver a la preciosa pelirroja, Rebecca.—Oh, qué alegría me das. Vámonos. Ahora.—remarco "ahora". Me levanto de la silla y cojo mi maletín.
—Estás desesperado Bieber...—dice riendo.
—No tengo tiempo ni para hechar un polvo. Eres mi salvación rojiza.—la agarro de la mano y salgo con ella de mi despacho arrastrándola, mientras ella se burla de mi desesperación.
·
Vierto vodka en su feminidad y grita por el escozor del alcohol. Muerdo mi labio y empiezo a comerla por por dentro. Sus gemidos hacen que me sienta un jodido rey. Todo lo provoco yo, y ella me provoca a mí...
Entierra sus manos en mi pelo, tirando leve de éste, poniéndome más duro aún.
Mi lengua recorre el interior de su delicioso coño. Las paredes de éste están abiertas a más no poder, facilitándome las cosas.
Trago la mezcla pegajosa que se me quedó en la boca de vodka con flujo. Delicioso y salado.
Escupo en mi mano y me incorporo, poniéndome entre las piernas de Becca. Masajeo mi pene, mojándolo con mi saliva. Me coloco el condón, entrando mucho más fácil al escupitajo.
Y sin más, la penetro hasta el fondo. Suelta un gemido/grito que me deja anonadado. "Ella no es como ____. Ella es una guarra, es la amiga de la tía a la que deseas y por gilipollas no mojas con la preciosa ____. Tu ____."—sacudo mi cabeza y la follo.
Sus gemidos y los míos se oyen por toda la puta casa. Gracias a dios dejé a la enana con mi hermana... necesitaba esto.
—¡Oh dios!—grita y me araña la espalda, haciéndome gruñir. Devoro su cuello mientras embisto sobre ella varias veces seguidas.—¡Más rápido!—empuja su pelvis contra la mía. Succiono su cuello y lo muerdo, gime.
·
Me coloco los bóxer y me giro, viendo cómo Rebecca se viste satisfecha, parece ser.
Y no sé cómo coño se viste tan rápido. Ajusta sus deliciosas tetas a su sujetador y coloca su blusa. Se acerca a mí y me agarra de la nuca.
—Buen polvo. Eres un puto dios.—pega sus labios a los míos, pero de inmediato me separo de ella.—Humm.... Eres muy frío Justin. Relájate.—me guiña un ojo, burlándose de mí.
—Rebecca...
—¿Así es cómo tratas a las chicas al acabar de follar?—asiento y ríe fuerte.—Cielo, no necesitas hecharme. Sé dónde está la puerta, y sé que sólo vine a follar. Así que... Hasta que nos volvamos a ver.—acaricia mi torso y sale de mi habitación.
Frunzo mi ceño y sigo visitiéndome.
Narras tú.
Remuevo la comida en mi plato, espaguetis a la boloñesa. No tengo hambre, sólo estoy aquí para no hacerles el feo a mis padres.
—Cuéntanos hija, ¿cómo vas con tu nuevo caso?—interviene mi madre en el corto silencio que había en su casa.
—Bien, supongo. Aunque es difícil de coger...—me encojo de hombros y enrollo lo espaguetis en el tenedor, metiéndomelo en la boca y masticándolos. Sin saborearlos los trago...
No puedo saborear nada, no desde que me volví una hija de puta con Justin. Por haberme alejado tanto de él, cuando deseo estar todo el día junto a él. Quiero que me haga suya, quiero que sea él quién me agarre del pelo, sensualmente. Él era tan delicado y tan salvaje conmido a la vez en la cama... Y dejarme a medias hizo que quisiera más.
Una droga que me cuesta conseguir, una droga de la que me dejo alejar. Maldito Justin Bieber, desaparece de mi cabeza de una vez. Lo odio, pero... lo necesito.
—Justin es un buen negociador, con lo cual tiene empresas por todo el mundo.—pongo atención cuando mi hermano dice "Justin".—Siempre está ocupado, y cuando no lo está... raro es. Está todo el día currando, apenas puede ver a su hija.—mis padres lo escuchan con atención.
—Por lo que veo es un padre de familia.—mi padre tiene en sus ojos cierto brillo al ver qué tan honrado es Bieber.
—Sí, está con su hija lo poco que puede, ya que su ex mujer no quiere que su hija esté con él. Es una perra que sólo quería el dinero y algo por donde sacarle pasta.—sacude mi hermano su cabeza, molesto. Frunzo mi ceño y miro a mi hermano.
—¿Le sigue sacando dinero?—pregunto extrañada. Éste asiente con su cabeza, mientras se come los espaguetis.
—Marie no tiene corazón, no quiere ni a su propia hija. Justin se cabrea nada más hablar con ella por teléfono, siempre intenta hundirlo con mierda. El novio de Marie a veces se pasa con la enana, le pega a veces y a Justin lo han denunciado más de una vez por pegarle una paliza a Lombardo.—mis ojos se abren más, sorprendidos al igual que yo.
—¿Justin se mete en problemas por-
—Sí, por su hija. ____, Charlotte es la niña de sus ojos, y cuando él la ve aparecer con algún rasguño o magulladura... deberías ver la cara de asesino en serie que se le queda.—sacude su cabeza.
Mi corazón se para por unos segundos.
·
—Adiós hijos.—se despide a lo lejos nuestra madre.
Nos montamos en su coche y lo miro.
—Adam, cuéntame todo lo que sepas sobre el matrimonio de Justin, sobre las agresiones a su hija por parte de Lombardo y sobre lo que Justin hace cuando tiene tiempo libre.—digo fríamente y directa.
Me mira sorprendido, y frunce su ceño ligeramente.
—¿Qué coño ___-
—Te he dicho que largues por esa boca. Sé que sabes todo lo que necesito.—me abrocho el cinturón y me cruzo de brazos, mirando al frente.
—Qué quieres saber.—dice después de un largo silencio, dándole vida al coche.
—Todo, con peros y señales.—sonrío aún mirando al frente, orgullosa de mí misma.
—Genial. Pero mejor que te lo cuente una persona que lo conoce mejor.—nos adentramos en la carretera. Frunzo mi ceño y lo miro.—Y antes de preguntar, espera. Ahora mismo vamos a que nos explique.—aún con mi entrecejo fruncido, miro el suelo del coche, completamente confundida.
·
—Adam, ¿cuánto queda?—digo, bostezando.
—Poco, y deja de hablar en balleno, coño.—río leve y sacudo mi cabeza. Miro por la ventanilla y el sueño es lo que menos me preocupa ahora mismo.—¿Qué hacemos en casa de Just-
Miro a mi hermano, quién sonríe de lado. Mi boca se abre y le meto un guantazo en el brazo, haciéndolo reír.
—Eras tú quién quería saber de él. ¿Quién mejor que contarte todo que tu cliente nena?—aparca y mi rubor se hace de notar, noto mis mejillas arder.
—Gilipollas.—mascullo, haciéndolo reír.—Adam eres lo puto peor, en serio.—me cruzo de brazos.
—Venga, ya me lo perdonarás luego. Ahora baja.—me desabrocha el cinturón y abro la puerta, saliendo y cerrando de un portazo.—¡Eh! ¡Que este Bugatti Veyron es más caro que tu bonito culo!—lo ignoro y ando hacia la gran mansión con lentitud.
No voy a mentir, tengo un miedo que me voy a hacer pis encima. "Joder ____, hasta en esta ocasión eres cursi de cojones."—suspiro e ignoro a mi subconsciente.
Me acerco a la puerta y llamo con cierto "vacilo". Se oyen unos pasos ligeros y la puerta se abre, dejándome ver a Angeline, creo que se llamaba.
—Hola, buenas. ¿Está el señor Bieber?—la mujer latina me sonríe.
—Sí señorita. Pase.—me hace un lado y asiento.
Entro en la mansión y me quedo quieta en la entrada.
—¿Quiere tomar algo?
—No, sólo quiero hablar con él. Si puede, claro.—asiente y anda apresurada por el pasillo.
Me dijo en las paredes, no hay ni un sólo marco de fotos. La curiosidad me carcome lentamente, soy una chica curiosa y necesito saber qué es lo que tiene Justin entre manos... Ese documento implicaba a mi hermano también... Pero no sé qué es lo que hacen estos dos a espaldas de la sociedad.
—¿____?—me giro rápidamente al oír su voz grotesca. Me ruborizo al verlo con una toalla alrededor de su cintura, la parte que no está cubierta está llena de pequeñas gotitas de agua. Su pelo rubio cobrizo chorrea y está despeinado.—¿Qué es eso que tenemos que hablar?—apoya sus manos en sus caderas, haciendo que sus abdominales tomen su forma y se contraigan.
—Ehm, verá.... estuve leyendo los documentos que me dio para su caso y, no entiendo una parte de las que dice que mi hermano y usted se involucran en el tema de traficar con drogas. Y no sé por qué el nombre de mi hermano está en esos papeles, cuando se supone que es su problema.—digo todo sin mirarlo, ya que si lo miro no podré hablar.
—Vamos a dejar de mentirnos el uno al otro ____. Acompáñame.—levanto la mirada y veo como anda por el pasillo. Lo sigo.
Llegamos a su habitación y cierra la puerta una vez que estamos los dos dentro. Lo miro con atención, y es que es malditamente guapo.
—Ven.—me cede su mano y la cojo. Tira de mí hasta llegar a la cama, se sienta y yo hago lo mismo. Pero no suelta mi mano, y eso me pone más nerviosa.—Otra empresa nos demandó porque sólo querían hundirnos. No sabían qué otra cosa hacer, entonces tu hermano y yo quedamos "involucrados" en tema de drogas por un largo tiempo. ¿Sabes qué? Tu hermano no tiene nada que ver aquí. El que tiene problemas con el tráfico soy yo, y quiero que encuentres una buena forma de que no me caigan muchos años de cárcel cariño.—acaricia mi mano. Trago saliva.
—Me mintió.—murmuro.
—Te mentí porque era una necesidad ____. No podía decirte todo esto al principio, porque la cagaría hasta el fondo. No te conocía como para darte toda esa información, no podía fiarme si eras una espía o cualquier otra cosa para cogerme por los huevos y mandarme a la mierda del tirón.—sacude su cabeza y suelta mi mano.
Me levanto de la cama y empiezo a dar vueltas. ¿Qué se supone que tengo que hacer ahora?
¿Cómo hago para que no le caigan 20 años de cárcel por tráfico de drogas y encubrimiento? Suspiro pesadamente. Ahora, esto sería un gran caso si ganase algo así. Sería como que puedo demostrar todo mi talento y mi esfuerzo...
Miro a Justin, el cual tiene la cabeza entra sus manos.
—Está bien. Voy a ayudarte.—me mira rápidamente, sorprendido.—Pero necesito cada puto detalle de tu vida.—me cruzo de brazos. Se levanta de la cama y camina hacia mí.
—Tiempo al tiempo, ya te irás enterando de cada punto.—murmura y sigue acercándose a mí. Me agarra por la cintura y me apega a su cuerpo al completo. Trago saliva y miro hacia un lado.—Mírame cariño.—trago saliva y lo hago, lo miro. Y me arrepiento.
John Legend - All Of Me (Escucharla mientras leéis).
—Tengo que irme..
—No te vayas, por favor.—con una mano empieza a acariciar mi cintura de arriba abajo, poniéndome realmente nerviosa.—Juro no irme esta vez, pero tú tienes que jurarme que no te irás tampoco.—me da un casto beso en la comisura de mis labios.—Por favor ____.—noto que su mano que me acaricia la cintura, se para en mi pecho izquierdo. Con su pulgar empieza a hacer círculos en éste.
—Justin...
—Disfruta cielo. Vamos, no te hagas más de rogar, te necesito.—y sin más atrapa mis labios. Me dejo llevar, por sus labios tan tentadores que una no puede separarse siquiera.
Mi vagina palpita por más, quiere más y yo necesito más. Nos separamos y me carga en brazos, a horcajadas. Me agarro a su nuca, mirándolo fijamente a los ojos. Aún está mojado y lo hace más caliente. Empieza a andar conmigo en brazos y me deja en la cama tumbada. Me apoyo en mis codos y se quita la toalla, haciendo que mi rubor suba de nuevo a mis mejillas.
Me quita los tacones y luego sube, desabrochando mi pantalón pitillo. Lo saca del todo y lo deja en el suelo junto a los tacones. Lleva sus manos a mi blusa, sacándola con mi ayuda.
Muerdo mi labio inferior con fuerza y me levanto de la cama. Señalo la cama, y Justin frunce su ceño.
—Túmbate.—murmuro y lo hace, apoyándose en sus codos.
Bajo los bragas de encaje, y me deshago de mi sujetador a juego. Me mira de arriba abajo con descaro y suelta un suspiro fuerte. Se levanta de la cama y tira de mi brazo hacia él. Me coge a horcajadas y pega sus labios a los míos.
Me tumba en la cama, mis piernas siguen enredadas en su cintura. Deja mis labios y empieza a besar mi cuello, mis clavículas y por último mis pechos. Gimo sin poderlo evitar y veo cómo se lleva uno de mis pechos a la boca, chupándolo y mordiéndolo.
—Justin.—gruño, agarro su pelo y tiro de éste, haciendo que Justin gima mientras sigue besándome el cuerpo.
Empieza a dar besos mojados en mi torso, chupándolo y luego dejando un beso en cada parte mojada por su saliva. Muerdo mi labio, casi haciéndome sangre.
Deja de besarme el cuerpo y veo cómo coge un preservativo, estirando el brazo hasta llegar a la cómoda. Rasga el paquete llamativo y tirando de la punta de preservativo, se coloca éste en su pene erecto.
Se pone bien entre mis piernas y apoya sus antebrazos en el colchón, a cada lado mío. Ahora sólo apoyado en uno, noto cómo entra en mí sin dificultad. Se vuelve a apoyar en los dos antebrazos y empieza a mover su pelvis, entrando y saliendo de mí. Yo gimo y él gruñe, como si quisiera marcar su territorio...
—Oh joder, ____.—cierra sus ojos con fuerza y muerde su labio.—Te siento tan bien preciosa.—trago saliva y apoyo mis manos en su sudada nuca.—No tienes idea de lo que te he necesitado.—acerca su cara a mí, besando mi mejilla con cierta dulzura no esperada de mi parte.
Miles de orgasmos luchan por salir de mí en segundos. Cuando su pene vuelve a entrar en mi vagina, roza mi clítoris, llevándome al séptimo cielo.
Dispuesta a gritar, Justin se traga mi orgasmo, pegando sus labios a los míos. Él se estremece, por lo que acaba de llegar al orgasmo. Su lengua y la mía se encuentran, para empezar a bailar entre ellas. Mi cuerpo arde, mi clítoris no deja de palpitar por el orgasmo reciente.
Se separa de mí y me mira fijamente a los ojos, suspiro y saca su pene de mi vagina, haciéndome temblar.
Narra Justin.
Abro los ojos, sin ver mucho. Parpadeo varias veces y lo primero que veo es a ____ dormida a mi lado, una sábana blanca tapa su cuerpo, a excepción de sus pechos. Suspiro y me levanto de la cama, poniéndome los bóxer que estaban en el suelo.
Vuelvo a la cama y me tumbo al lado de la preciosa hermana de mi amigo. Sus labios entreabiertos hacen que los míos se sequen al momento. Me acerco más a ella, tiene una respiración profunda y severa. Acaricio su rostro digno de un ángel, aparto mechones de su pelo castaño y me quedo embobado.
—____.—la llamo, meciéndola un poco. Su ceño se frunce, y al momento sus ojos se abren. Qué fácil es despertarla.—Ya es de día, ¿quieres algo de desayunar?—me mira y sonríe, su ceño suaviza.
—Sólo si lo preparas tú.—se tapa sus pechos con la fina sábana y se incorpora, quedando cara a cara conmigo.
—¿Quiero que queme la casa o algo?—suela una sonora carcajada.—Bueno, al menos ayúdame.
—Vale.—se deshace de la sábana y se pone de pie. Trago saliva y me intento controlar.
Coge sus bragas y se las pone. Va hacia mi camisa de ayer, que está donde la dejé antes de ducharme y la coge, poniéndosela y abotonando algunos botones.
—Oh dios, no me hagas esto ____.—me levanto de la cama con pereza y río nuevamente.
—Vamos, mueve ese culo, si te ayudé a hacer una tarta de frutas sin azúcar... unas tortitas será mucho más fácil.—sale de la habitación alegre y río.
"Pareces gilipollas riéndote sólo"—asiento con mi cabeza, dándole la razón a mi subconsciente.
Ella me hace ser gilipollas... qué ñoñada acabo de soltar. Madre mía.
__
RT AQUÍ si quieres que te avise para el próximo capítulo.
¡Hola! Siento no haber podido subir ayer, pero tenía que editarlo y demás. Además de que sólo tuvo el otro capítulo 20 RT's :'(
Me dolió saber que a muchas no os gustó el anterior capítulo, que contenía bastante información.... pero bueno, para gustos los colores.
Espero que os haya gustado este capítulo, ya han follado, ea. Lo que queráis, marranas mías ♥
De verdad que siempre intento hacer lo mejor posible, por vosotras. Y bueno, a ver si consigo más lectoras y más comentarios. Me encanta leer, y si queréis criticar algo, criticar. No me enfado, es más, me ayudáis a cambiar cualquier fallo :)
Gracias por todo y espero seguir mucho tiempo aquí con vosotras, escribiendo y entreteniéndoos un poquillo ♥♥
También quiero anunciar que en verano (o antes) seguiré todas las novelas más una nueva "Weirdo". Gracias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario